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ROBERTO ANDORNO

ASOCIACION ARGENTINA DE BIOETICA

RODOLFO CARLOS BARRA

DOMINGO M. BASSO

DOMINGO M. BASSO, HUGO O.M. OBIGLIO

SALVADOR D. BERGEL, JOSE MARIA CANTÚ (coords)

GREGORIO BERMAN

GERMAN BIDART CAMPOS (comp.)

LUIS GUILLERMO BLANCO

ALBERTO BOCHATEY (ed.)

CELIA BORDIN

GRACIELA BRUNET

MARIANO N: CASTEX

SERGIO CECCHETTO

CARLOS CULLEN

SUSANA CHECA, MARTHA INES ROSENBERG

JORGE J. DIETSCH

HUGO DOPASO

 

ROBERTO ANDORNO

BIOETICA Y DIGNIDAD DE LA PERSONA

Madrid, Tecnos, 1998

Edición española de la presentación original de la obra en francés (Paris, PUF, 1997, 128 pp).

Indice

Introducción

I Parte: la bioética o la ética de la vida

Las bases de la bioética

Qué es una persona

El eugenismo: la utopía del hombre perfecto

par II Parte: La persona en el corazón de la bioética

El inicio de la persona

La procreación de la persona

La identidad de la persona

El fin de la persona

Conclusión

 

ASOCIACION ARGENTINA DE BIOETICA

MEMORIAS DE LAS IV JORNADAS ARGENTINAS Y LATINOAMERICANAS DE BIOETICA

Mar del Plata, Ediciones Suárez, 1999; 100 pp

El volumen recoge en lengua castellana las conferencias centrales dictadas con ocasión de las IV Jornadas Argentinas y Latinoamericanas de Bioética, realizadas en la ciudad de Buenos Aires durante 1998.

Indice

Por un derecho del bienestar de la persona; por G.J.Bidart Campos

Suicidio asistido y ética al fin de la vida; por J.Drane

Etica y salud; por V.Garrafa

La somatología: una anatomía de la persona; por J.A.Mainetti

Calidad de vida y pacientes terminales; por A.Llano Escobar

Dimensiones bioéticas del cuidado médico en el anciano; por F.Lolas Stepke

  

RODOLFO CARLOS BARRA

LOS DERECHOS DEL POR NACER EN EL ORDENAMIENTO JURIDICO ARGENTINO

Buenos Aires, Abaco, 1997; 56 pp.

 

DOMINGO M. BASSO

LOS FUNDAMENTOS DE LA MORAL

Buenos Aires, Centro de Investigaciones en Etica Biomédica, 1993, 267 pp.

  

NACER Y MORIR CON DIGNIDAD. BIOETICA

Buenos Aires, Depalma, 1993, 510 pp.

 

DOMINGO M. BASSO, HUGO O.M. OBIGLIO

PRINCIPIOS DE BIOETICA EN EL CATECISMO DE LA IGLESIA CATOLICA

Buenos Aires, Centro de Investigaciones en Etica Biomédica, 1993, 137 pp.

 

SALVADOR D. BERGEL, JOSE MARIA CANTÚ (coords)

BIOÉTICA Y GENETICA

Buenos Aires, Ciudad Argentina, 2000, 403 pp.

 

GREGORIO BERMAN

ETICA MEDICA

Buenos Aires, s.m.e., c. 1967/1970

 

GERMAN BIDART CAMPOS (comp.)

BIOETICA, SOCIEDAD Y DERECHO

Buenos Aires, Lema, 1995, 198 p.

Del prólogo de la obra, a cargo del Dr. Germán Bidart Campos:

"Como Director del Instituto de Investigaciones Jurídicas y Sociales "Ambrosio Gioja" de la Universidad Nacional de Buenos Aires, me es muy grato presentar este libro sobre Bioética, sociedad y derecho, que reúne una serie de colaboraciones de investigadores que son miembros de nuestra corporación académica.

Si hay un tema de marcada interdisciplinariedad que hoy convoca la atención de los estudiosos de diversas ciencias, y también de quienes -como médicos, abogados, jueces, legisladores, autoridades administrativas, etc- tienen que tomar en cuenta un conjunto de valores, de principios y de normas para el desempeño de sus actividades, ese tema es, sin duda, la bioética.

Seguramente, por ser la persona humana la que reviste y compromete su centralidad en la bioética, ésta exhibe rasgos indisolubles con la dignidad personal y con los derechos humanos.

Los ensayos que se reúnen en este libro acreditan la honda vocación de sus autores tanto como la seriedad de su trabajo. Cualquiera comprende que no se trata de improvisaciones; por detrás de estos estudios se acumula tiempo, dedicación, reflexión, valoración, y docencia prolongada. Cuando un pragmatismo utilitario y egoísta nos exhibe cada día el triunfalismo de sus supuestos logros, enmascarados tras el éxito fácil o el lucro conseguido, nos viene bien el ejemplo de tantos que, en silencio y sin alarde, dedican su tiempo y su vida a tareas más altruistas, más humanitarias, menos atractivas para quienes buscan el exitismo rápido, pero  ¡cuánto más solidarias en beneficio de la sociedad!

Este elenco de investigadores que acá nos ofrece el fruto de su trabajo proficuo y sin ostentaciones deja, con su testimonio, el aporte loable de una labor desinteresada, que no busca el dinero sino el bienestar del hombre, el respeto a su dignidad, y la promoción de sus derechos.

La Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, y la Universidad Nacional de Buenos Aires, de la que forma parte, concurre de este modo a través del Instituto "Ambrosio Gioja" a acreditar que su ámbito académico, científico y docente no es una ínsula segregada de la sociedad a la que pretende brindar su servicio."

Indice

Bioética: epistemología y praxis; por L.B.Blanco

La finalización de la vida y el derecho penal; por E.A.Devoto, N.E.Goldsztern de Rempel

El desarrollo biotecnológico en materia de genética humana; por P.A.Estrada de van der Poel

La responsabilidad por riesgo de desarrollo; por L.M.R.Garrido Cordobera

Técnicas de reproducción humana asistida. Aspectos éticos; por L.M.Levy, A.M.Wagmaister

Bioética y derecho: reflexiones sociojururídicas; por G.J.Mackinson

Sida, ley penal y bioética; por S.G.Marina

La relación del derecho alimentario con la bioética; por B.Nuñez Santiago

Sobre la producción de normas jurídicas y normas morales; por R.J.Vernengo

  

LUIS GUILLERMO BLANCO

MUERTE DIGNA . CONSIDERACIONES BIOETICO-JURIDICAS

Buenos Aires, Ad-Hoc, 1997, 136 pp.

Del prólogo a la obra, a cargo del Dr. Germán J. Bidart Campos:

"Durante muchos años, mientras fuimos Director del diario El Derecho, publicamos varias colaboraciones de Luis Guillermo Blanco. No lo conocíamos personalmente, pero aquellas nos revelaban una muy amplia versación en los temas de sus trabajos. En 1994, al asumir la dirección del Instituto de Investigaciones Jurídicas y Sociales "Ambrosio L. Gioja", de la Universidad Nacional de Buenos Aires, descubrimos su rica personalidad. No es la amistad que desde entonces nos une la que da origen a este prólogo, sino la convicción de que estamos ante un joven autor de excepcionales dotes e intensa vocación docente y académica.

Luis Blanco maneja muy bien la filosofía, la bioética, el derecho constitucional, y una serie de materias que guardan interdisciplinariedad con las anteriores. Es exhaustivo en sus investigaciones, desmenuza con agudeza las cuestiones que aborda, no escatima las críticas objetivas para adherir o discrepar, siempre valiéndose de una valoración personal que no sustenta en su puro subjetivismo voluntarista sino que apoya en razones suficientes.

El libro que publica sobre Muerte digna centraliza uno de los problemas más caros a sus preferencias, y de mayor actualidad en todo el mundo. Su discurso argumental no es puramente teórico o especulativo, desde que encara una realidad de la vida humana tan inevitable como la muerte. Nacemos, vivimos y morimos. Sin embargo, el comienzo de la vida humana y su término, tanto como el trayecto que va desde el inicio hasta el fin, para nada es baladí, por la sencillísima razón de que, con cualquier postura filosófica o ética -salvo las perversas-, predomina en la conciencia humana la vivencia de que está comprometida la persona humana y, con ella, su dignidad.

La bioética no puede prescindir de este punto de arranque, porque de lo contrario sólo quedaría sitio para la veterinaria. El ser humano es animal, pero supera la animalidad con la homineidad y la personalidad. Es individuo y persona a la vez, todo él. De ahí que su muerte no se asimile a la extinción de un vegetal o de un animal. Es la muerte de una persona.

Con todo, lo más crucial para la bioética es la etapa inmediatamente previa a la muerte, cuando ésta no se produce repentinamente. Y para nada podemos suponer que tan dramático lapso le pertenezca exclusivamente a los profesionales del arte de curar. Por igual, interdisciplinariamente, ocupa y preocupa a los juristas, a los especialistas en bioética, a los teólogos. Diríamos que, centralmente, todos esos ámbitos tienen un núcleo común que es la ética.

No hay nada más que repasar las páginas que nos brinda Luis Blanco para comprender todo lo que se halla en juego: las terapias, la eutanasia, la autonomía del paciente, el consentimiento informado, y hasta la tangencia posible con conductas delictuosas, como el homicidio, las lesiones, la ayuda al suicidio, etc.

El juramento hipocrático del médico en favor de la vida no puede exhorbitarse hasta el extremo de desinteresarse o prescindir de la voluntad del enfermo, porque todo esmero y todo deber -ético y jurídico- del galeno debe respetar la dignidad, la intimidad, y la decisión autorreferente de la persona que se halla a su cuidado.

Bastan estas someras reflexiones para hacerse cargo de la imprescindible difusión que requieren obras como esta de Blanco, que interesa a profesionales de diferentes ramas, y al público en general. Ninguno de nosotros sabe anticipadamente cómo ha de morir, y estamos persuadidos de que todos nos negamos a que en nuestra ultima enfermedad seamos tratados como objetos, o tengamos que soportar tratamientos excepcionales de sofisticada artificialidad, o veamos hollada nuestra dignidad de personas, ni siquiera con el pretexto de que el facultativo actúa de buena fe y con la más sana intención. Hay una frontera detrás de la cual se abroquela la exigencia de respetar la dignidad de la persona en todas sus proyecciones. Y este es, seguramente, el punto nuclear a tomar en cuenta en el área de la bioética, dentro de la cual la muerte digna ocupa un lugar preponderante.

No le ha pasado desapercibido a Luis Blanco, que en su recorrido temático de esta obra -que para nada es improvisada ni superficial- nos va desgranando aspectos trascendentes.

Huelga insistir en la utilidad del libro que nos ofrece. No es vano, en cambio, recomendar su lectura atenta.

Estamos ciertos de que este aporte no habrá de ser ignorado ni salteado, especialmente en nuestro mundo del derecho, por abogados, legisladores y jueces.

Retomado el vínculo de la amistad, le deseamos a Blanco todo el éxito a que es acreedor y lo felicitamos por este nuevo hito en su muy brillante carrera."

Indice

La muerte y el morir

Situaciones eutanásicas, distanásicas y ortotanásicas

La muerte digna y la atención al paciente muriente

Futilidad del acto médico. Decisiones de no reanimación

La muerte en la cultura. El encarnizamiento terapéutico

La internación de pacientes en unidades de terapia intensiva. Pautas de admisión e implementación de la decisión de no reanimación

Algunas cuestiones biojurídicas particulares

Menores de edad

Epílogo

Comentario de SERGIO CECCHETTO (publicado en CM publicación médica 10 (2) 1997: 108)

Cuando Fausto Parodi, hombre simple y llano, se negó de manera terminante a que los médicos del Hospital Interzonal General de Agudos "Dr. Oscar Alende" de la ciudad de Mar del Plata le amputaran su segunda pierna a fin de salvar su vida, no pudo sospechar que su actitud postrera daría tanto trabajo al Comité de Bioética de la institución y al Juez interviniente, generaría gran polémica en los medios masivos de comunicación, debates encendidos entre legisladores y eticistas, y tres proyectos con pretensiones de incorporarse al ordenamiento legal vigente. Quizá Parodi no fue más que el emergente de una discusión mantenida en sordina, y en la cual los creyentes Testigos de Jehová jugaron también un rol protagónico y aportaron algunas víctimas. Lo cierto es que este humilde jardinero planteó en términos vitales una disyuntiva, un dilema de hierro fraguado entre la autodeterminación y la beneficencia, y al que todos los presentes no tuvieron más remedio que aceptar ya que no siempre compartir. Bien pudiera haber sido que Parodi aceptara el ofrecimiento de los expertos y muriera -sin sus piernas- de acuerdo con los parámetros que éstos le imponían: con un ritmo cardíaco discreto, un pulso normal, un electrocardiograma aceptable y los pulmones funcionando a pedir de boca. El entendía la cuestión en otros términos y no quería verse reducido, como tiempo antes su hermano. Prefería morir humanamente cuando le llegara el momento; no había bravata en ello. Otros hablarían después que él de señorío sobre el propio cuerpo, de libertad de creencias, de dignidad humana, autonomía individual y de privacidad, del derecho a rechazar tratamientos médicos y de vivir la propia enfermedad.

Se dijo en aquel momento que Parodi trataba de alcanzar una "muerte digna", de seguro con algo de efectismo y mucho de desacierto, puesto que la muerte jamás es digna y sí lo es, en contadas ocasiones, el proceso de morir. Además, por si fuera poco, el pobre jardinero no pretendía elegir su muerte sino apenas su manera de vivir hasta último momento, esperando encontrar a cada instante la pierna en su lugar. Luis Blanco prefirió mantener esa formulación equívoca en la portada de su libro, no por desconocimiento del asunto sino con algo de resignación e impotencia porque la discusión posterior se desarrolló bajo los auspicios del económico rótulo "muerte digna", y de poco serviría modificarlo ahora en aras del rigor académico. En esas dos palabras se concentra un cúmulo de problemas convergentes: las terapias curativas y las paliativas, la aceleración deliberada de la muerte y su prolongación indefinida, los testamentos vitales y los formularios de consentimiento informado, el suicidio asistido y el homicidio piadoso, la beneficencia propugnada por el equipo de cuidados y la autonomía del moribundo -adulto o menor de edad-, las órdenes de no reanimación y el desatado furor terapéutico. Es mérito del autor pasar revista a estas cuestiones y valorarlas en términos bioéticos y jurídicos echando mano a un lenguaje accesible para el profano en ética y en leyes. Asimismo debiera cargarse a la lista de los aciertos de Blanco la pasión y la retórica que despliega a la hora de atacar y defender puntos de vista que lo desafían a tomar partido. Implacable en la crítica, es también fraterno en el acuerdo y generoso cuando llega el momento de concederle a cada cual lo suyo, con cita al pie para felicidad de los curiosos. Conviene consignar por último ese inofensivo e infrecuente placer que proporciona la lectura de su aparato crítico, tan alejado del almidón academicista como del mero cobijo en las autoridades, de ser posible extranjeras. Porque debe recordar el buen lector que existe también un arte de la cita, alejado de la obsecuencia, de la solemnidad y de los favores de capilla. Montarse sobre los hombros de quienes han pensado en un asunto antes que nosotros, lo sabe Blanco,  es buena práctica para mirar nuevos horizontes e ir más lejos.

  

ALBERTO BOCHATEY (ed.)

BIOETICA. EXPERIENCIA TRANSDISCIPLINAR DESDE UN COMITE HOSPITALARIO LATINOAMERICANO

Mendoza, Universidad Nacional de Cuyo, 1994, 267 pp.

  

CELIA BORDIN

BIOETICA: LA MUERTE Y EL MORIR EN PEDIATRIA

Buenos Aires, Lumen, 1997, 111 pp.

 

GRACIELA BRUNET

HABLEMOS DE ETICA

Rosario, Homo Sapiens, 1997

 

MARIANO N: CASTEX

MEDICO Y ENFERMO. RELACION EXISTENCIAL

Buenos Aires, Club de Lectores, 1960, 112 pp.

Indice

Prólogo a cargo de E. Mazzei

Introducción

La relación en el acto médico

Lo común en la relación médica: la persona humana

El enfermo

El médico

El acto médico

El médico integral

Conclusión

 

SERGIO CECCHETTO

DILEMAS BIOETICOS EN MEDICINA PERINATAL.

Imperativos tecnológicos e improvisación moral.

Buenos Aires, Corregidor, 1999, 176 pp.

Del prólogo a la obra, a cargo del Dr. Norberto S. Baranchuk:

"La excelente obra de Sergio Cecchetto Dilemas Bioéticos en Medicina Perinatal, me impactó más allá de la claridad, actualidad y profundidad con que en ella se trata el tema en estudio: revivió en mí los conflictos que atravesamos todos los que tuvimos responsabilidades asistenciales, administrativas y planificadoras en la atención de la madre y el niño en la etapa perinatal.

Su planteo del estado de las cosas es justo, juicioso y ajustado a la realidad cuando señala que la utilización de la alta tecnología -cuyo incremento ha sido exponencial para el tratamiento de recién nacidos patológicos o de muy bajo peso-, ha cambiado las normativas, las estrategias y la capacidad de decisión del equipo de salud. Sin embargo no todo muda, el peso al nacer asociado a la edad gestacional sigue siendo el indicador privilegiado para predecir la sobrevida del neonato. El conflicto se presenta patente por el aumento creciente, en la última década, de niños de muy bajo peso nacidos vivos: los padres reclaman toda la tecnología disponible para sus hijos, los administradores calculan el costo beneficio de esta inversión en salud, y los  médicos quedan atrapados entre los sentimientos de unos y la racionalidad de otros, siendo los responsables ---con su saber, su moral y sus emociones- de la toma de decisiones. Los protagonistas de esta historia son presentados con sensibilidad, conocimiento y entendimiento del ser y hacer de cada cual. Los niños, por estar limitados en su capacidad de discernimiento, deben ceder su autonomía a sus padres, los cuales por su parte también están acotados por las especiales circunstancias que viven, y terminan delegando el consentimiento ---aunque firmen de puño y letra - en el equipo médico, cerrando así círculo de la incumbencia. Los profesionales, sostenidos por la convicción de que los niños son personas plenas, no dejarán de actuar -por acción u omisión-, reconociendo en los casos de recién nacidos de escasa viabilidad su derecho a la vida.

Sin embargo muchos de nuestros problemas aparecen con relación al cuidado de niños con muy pocas posibilidades de sobrevida, y se derivan del enfoque que tenemos de la muerte. Pese a todos los grandes triunfos de la medicina, no se sabe cómo entenderla. La muerte para la acción médica es, al otro lado de la frontera, el enemigo al que se debe repeler y combatir. El final de la vida representa entonces un vacío inquietante, es el no-lugar del pensamiento médico.

Es que la muerte de un niño, más que cualquier otra cosa, nos hace querer devolver el billete al universo y bajarnos, confundidos. A todos: médicos, equipo de salud, familiares y público. Existe una forma de no-experiencia vital que comparten hombres y mujeres, cuidadores y cuidados, y es creer que cuando una persona existe la muerte está ausente, y cuando la muerte está, la persona deja de ser  (Epicuro). Este no-disponer, no-entender, no-encontrarse, amenaza con destruir todo lo que tenemos, todo lo que sabemos y todo lo que somos.

La finalidad del libro de Cecchetto es proponer alguna manera de contacto entre las disyuntivas jurídicas, morales y operacionales contemporáneas en cuanto al cuidado de recién nacidos de alto riesgo, y algunos de los dilemas más antiguos de la humanidad: ¿cuándo un individuo es persona por derecho propio?, ¿cómo pienso mi propia muerte frente a la finitud del otro ser humano?, ¿cómo debo acompasarme con el dolor y los sufrimientos de los padres -nuestros semejantes- sin perecer en el intento?

El autor no pretende ofrecer soluciones radicales a la conflictividad del ejercicio médico, porque el conflicto es consustancial a la profesión misma. Intenta en cambio detenerse, buscar nuevos caminos y encontrar espacios de reflexión no flagelantes, consensuar algunas pautas éticas válidas para el diario quehacer.

“En nuestro país -dice-, cada equipo de cuidados debe elaborar empíricamente su pertrecho de recaudos éticos para tratar o no tratar a los niños dañados con peso deficiente”. Circunstancia que condiciona el enfrentamiento entre los principios éticos de beneficencia -hacer todo el bien  posible al enfermo-, y  de  no-maleficencia  -efectos indeseados, el primun non nocere de los latinos-. El autor trata estas situaciones con rigor y riqueza de ejemplos, aunque manifesta sin desaliento: “Este escollo para alcanzar un dictamen  netamente objetivo respecto de la continuación o inhibición de los tratamientos en curso, es insalvable”.

El intento por dilucidar problemas y dilemas éticos en una época donde se enfatiza la incertidumbre y la vivencia de la crisis de valores, de las razones y relatos sustentadores del vivir, no es poca cosa. No hay lugar para el pesimismo, tampoco para individualidades atormentadas por el ¿qué debo hacer?, ni por el fantasma de figuras enjuiciadoras en los estratos de la conciencia o en los estrados de la justicia. La razón es otro idioma reinstitucionalizado en el mundo de la vida cotidiana. Y la tarea de este filósofo es proyectar una unidad de estudio inteligible valiéndose de ese instrumento.

Sensible a la realidad del mundo en que vive, no deja de puntualizar la necesidad de ir fijando pautas de actuación ética, implementando medidas juzgadas de utilidad práctica: prevención del parto prematuro; control periódico del embarazo; suplementación alimentaria a embarazadas desnutridas; identificación de grupos en riesgo; coordinación de centros de asistencia por niveles de complejidad creciente; preservación psicoemocional  del equipo médico -cuidar a los que cuidan-; búsqueda de indicadores clínicos certeros para la toma de decisiones; comités de ética hospitalaria para el momento en que la conflictividad supere los criterios de juicio individuales; y el compromiso solidario, público y social de instrumentar acciones postventivas frente a los niños sobrevivientes con secuelas permanentes, que requerirán de un fuerte sostén comunitario en servicios, tolerancia y no-discriminación para asegurarles el mínimo de calidad de vida.

En resumen, como se pregona en los medios de transporte, libro útil para la mente del médico obstetra, para el corazón del pediatra-neonatólogo, para las manos de la obstétrica  -pensamos porque tenemos manos-, para el discurso de la asistente social, para el filósofo, el sicólogo, el sociólogo que transitan día a día el hospital y tratan de entender un poco más para poder sobrevivir. Y no olvidemos a las enfermeras, porque son la vanguardia de que dispone el equipo de salud para enfrentar los dilemas cotidianos en las salas de cuidados intensivos."

Indice

 I.   Planteo

II.  Los protagonistas

El paciente

La familia

El equipo médico

El embarazo y el parto

III. Consideraciones

Bioética y economía

Bioética y eutanasia

Toma de decisiones médicas

Inicio y suspensión de tratamientos

IV. Conclusión

V.Referencias

 

SERGIO CECCHETTO (comp.)

DISCURSOS APASIONADOS -CALIDAD DE VIDA, POLITICA Y SALUD-

Mar del Plata, Fundación Bolsa de Comercio, 1992, 96 pp.

Dice el compilador en la presentación de la obra:

"Los textos que aquí se han compilado corresponden a un ciclo que, bajo el nombre de Desafíos contemporáneos, se llevó a cabo en Mar del Plata, a fines del año 1988. En aquel momento las problemáticas de la filosofía, del arte y las ciencias, de la cultura y la política se desenvolvían en la ciudad de manera aislada y un tanto anárquica, sin llegar jamás a converger en un espacio que permitiera desarrollar alternativas societarias eficaces. La decisión institucional de la Fundación Bolsa de Comercio para abrir un Centro de Pensamiento Contemporáneo respondió a esa necesidad. Su propósito ha sido desde entonces aunar las fuerzas del pensamiento creador en la Argentina con el empresariado y la comunidad local, prestando el marco físico e incluso económico para facilitar esos encuentros.

En aquella ocasión (que es justamente la que ahora nos ocupa), se convocó a los profesores Roberto Fernández, Leopoldo Kohon y Jorge Romero Brest para disertar y debatir con el público asistente sobre temas vinculados a la calidad de vida; a los ensayistas Jorge Bolívar, Miguel Grinberg y Luis Jalfen para discutir los perfiles que presumiblemente adoptaría la política en un futuro cercano; a los médicos Juan Galindo, Guillermo Nogueira y Luis Chiozza, finalmente, para reflexionar sobre el concepto de salud y su expropiación en manos de la medicina científica occidental.

La oportunidad de publicar hoy el resultado de esas reuniones públicas combina varios motivos, entre los que se encuentran el de alcanzar una mayor difusión y el de incitar nuevas intervenciones sobre estos temas de interés ciudadano. Ocurre que en las páginas de cualquier publicación importante y en la programación de cualquier emisora radial o televisiva del planeta, nos topamos una y otra vez con consideraciones acerca de la calidad de vida, la política y la salud. Sin embargo estas referencias meramente se mantienen en un plano enunciativo es decir, abordan diversos tópicos como si conformaran datos acabados, hechos constituidos desde siempre a la espera de su instrumentador de turno. Es esta plena disponibilidad la que permite canjearlos en el mercado de los conocimientos como si se tratara de una mercadería más. Por el contrario, son escasas las veces en que las nociones de calidad de vida, de política y de salud son puestas en tela de juicio y arrancadas de su naturalidad contextual. Son pocas las ocasiones en que se intenta reflexionar sobre ellas sin admitir previamente su carácter necesario y universal, su validez objetiva para todo tiempo y lugar. El volumen que ofrecemos tiene sin duda el extraño privilegio de colocarse en este camino despoblado, aunque fecundo. De esta situación precisamente se derivan sus méritos, puesto que los distintos participantes, cada uno desde su punto de vista disciplinar, han sabido conformar una comunidad de reflexión virtual en torno a tesis propias.

En todos los casos las conferencias y las discusiones que inmediatamente suscitaron se han transcripto en forma literal, sin efectuar correcciones importantes, salvo el agregado de puntuación y la supresión de algunas redundancias que, de persistir, dificultarían la lectura. Los pequeños textos que preceden cada tema ofician como apertura problemática y polémica. Fueron escritos especialmente para ser incluidos en esta edición e intentan terciar en un diálogo que todavía no ha concluido. Igual consideración puede hacerse respecto a las ilustraciones originales que Ana Luisa Stok preparara para el volumen.

El resultado final de tal polifonía entonces, podrá juzgarlo el benevolente lector."

Indice

I.   Calidad de vida

La calidad en su laberinto, por S.Cecchetto

Exposiciones

Debate

II. Política

La secularización del discurso político, por S.Cecchetto

Exposiciones

Debate

III. Salud

En busca del cuerpo perdido, por S.Cecchetto

Exposiciones

Debate

 

SERGIO CECCHETTO

CURAR O CUIDAR. BIOETICA EN EL CONFIN DE LA VIDA HUMANA

Buenos Aires, Ad-Hoc, 1999, 158 pp

Dice en Prof. Dr. José Alberto Mainetti en uno de los prólogos que preceden a la obra (el otro prólogo corresponde al Dr. Pedro F. Hooft):

"Además de moderadamente negada, ahora está la muerte medicalizada y la medicina mortificada. Desde la Baja Edad Media, cuando era práctica corriente y obsesiva el ars moriendi, no ha existido en la historia de nuestra cultura semejante preocupación por el buen morir o la buena muerte como la que presenciamos hoy en día. La nueva danza macabra tiene su escenario en el hospital, sus actores en el equipo sanitario, sus argumentos en las patologías y terapéuticas. Pero esta muerte medicalizada contemporánea, al principio aparentemente dominada o acallada, ha terminado por volverse salvaje, eventualmente terrorífica y fuera de control bajo el imperativo tecnológico de la medicina, con su asalto mortal y su expropiación del morir. Se ha buscado entonces una alternativa al modelo biomédico tanatocrático, a fin de enfrentar la muerte y responder al cuidado del moribundo en nuestra sociedad, donde ya "nadie muere sin ser curado". Se ha

tratado de recuperar el papel de la muerte en nuestras vidas, dándole a ella naturalidad, autenticidad y dignidad.

Sergio Cecchetto es uno de los primeros y principales filósofos argentinos que hacen bioética -literalmente "ética de la vida" y, por lógica consecuencia, también tanatoética, "ética de la muerte". Como buen pensador sabe que la muerte es la musa inconfesada de la filosofía, porque la conciencia de aquella constituye nuestra prerrogativa esencial y nuestra inquietud fundamental, nuestra condición misteriosa en tanto inevitable y final. Pero si bien este misterio de la muerte no es dilucidado, sí es vivido (convivido) en plenitud acompañando a los moribundos, todos ellos Sócrates que van a morir y nos enseñan a vivir con su mayéutica, con esa lección que extraen de la finitud como culminación, sentido y valor de la propia vida. Este volumen testimonia la experiencia y reflexión de su autor en torno a la escena posmoderna de una sociedad que debe aprender a no negar la muerte e integrarla a la vida cotidiana, en torno a una medicina que debe humanizar el morir como acto íntimo o personal y procurar la ortotanasia, la benemortasia o la agatotanasia, y, por último, alrededor de un discurso sobre la muerte y el morir que debe dar lugar a la espiritualidad o el sentido, marginados y aún excluidos por la racionalidad científica positiva.

Prologo estas reflexiones bioéticas sobre el capítulo final de la vida humana en prenda de amistad intelectual entre su autor y yo, pues el tema de la muerte nos ha mantenido unidos desde el comienzo de nuestras sendas bioéticas, siempre jalonadas por fecunda colaboración. Es un orgullo para mí advertir al lector de este libro -viviente o muriente, en todo caso mortalis y eventualmente condenado por la medicina como moriturus, moribundus y mortiferus- que nada de lo que aquí se dice le resultará ajeno."

Indice

Planteo

Los protagonistas:

El paciente

La familia

El equipo sanitario

La enfermedad mortal

Consideraciones:

Bioética y economía

Bioética y eutanasia

Posturas éticas

Toma de decisiones médicas

Vencer la muerte

Conclusión

 

CARLOS CULLEN

AUTONOMIA MORAL, PARTICIPACIÓN CIUDADANA Y CUIDADO DEL OTRO

Buenos Aires, Novedades educativas, 1996

 

SUSANA CHECA, MARTHA INES ROSENBERG

ABORTO HOSPITALIZADO: UNA CUESTION DE DERECHOS REPRODUCTIVOS, UN PROBLEMA

DE SALUD PUBLICA

Buenos Aires, El cielo por asalto, 1996

 

JORGE J. DIETSCH

LAS MASCARAS

Poema y medicina. Historias

Mar del Plata, Editorial Martín, 1999, 97 pp.

Del epílogo a la obra, a cargo del Dr. Miguel Jorg:

"Se me invita a redactar un epílogo a las páginas que anteceden. No me resulta fácil pues es escasa y de bajo vuelo mi aptitud literaria. Es así que creo oportuno averiguar qué se entiende por un epílogo y los libros sabios me enteran de que tal palabra tiene remoto origen helénico, y que su primera mención procede de figuras tan conspicuas como Aristarco de Samotracia y Aristófanes, siglos antes de que se nos ocurriera inventar un calendario. Así es que me entero de que la palabra es compuesta y se arma de un prefijo inseparable epi, que significa: por encima de, cubriendo a, que rodea a, y hasta; que sigue por alto; a lo cual sigue logos: cuyo significado elemental fue expresión verbal, pero tal como sucede con muchas expresiones del griego clásico su valor corre en mucho de la oportunidad y de la intencionalidad de la frase en que se coloca, llegando a ser equivalente de discurso, estudio, razón y aún relación de entendimiento. Todo lo cual me compromete a una especie de reflexión final sobre lo que se ha leído y a lo cual me aboco, en la esperanza de que aquellos que se animen a seguir leyendo, no terminen pensando que no todo lo que se escribe merece ser tenido en cuenta o recordado.

Lo primero que saltó a mi memoria tras recorrer estas viñetas de reflexión sobre la cara oculta de la naturaleza humana fue un episodio parisino, hace más de medio siglo. Cuando fui presentado a Simone Weil, a la sazón ministra de salud pública de Francia, ella me llevó a un hospital en el cual estaban internados cuatro pacientes sufriendo enfermedad de Chagas, dolencia adquirida en la entonces Guyana Francesa de América, en la espera de algún comentario sobre cómo encarar el tratamiento de ellos, uno ya en franca cardiopatía. Al encarar a éste y explicársele la razón de mi presencia, el hombre se echó a llorar. Uno de los acompañantes de la ministra no pudo menos que preguntar ¿Por qué llora? A lo cual, Simone respondió sin vacilar: Parce-que dedans, il-y-a une chose de plus q'une machine (Porque dentro hay algo más que una máquina). No he podido olvidar estas palabras. ¿Algo más que una máquina? ¿Qué? Pues esa parte escondida en el desbordante follaje de células, canales y cordones del ser humano; hasta ahora no totalmente desentrañado en sus secretos, donde reside el sentir una emoción, el reír, el cantar, el decirlo sin freno, el sufrir o en muda quietud, clavada la mirada en un horizonte visible o imaginario. Allí vive el humano de la contracara, pero que es su realidad; su actuar y su sentir son regidos por ella; aquí Dietsch lo pone en evidencia al glosar páginas surgidas de quienes lo han experimentado y lo traducen en fluir poético o en dramático relato. El agua de la verdad en lo que somos, que por una hendidura de la tinaja se escapa para que la veamos.

A veces ocurre sin que nos demos cuenta. Puede ser alegría, tristeza, resignación, conformidad y muchas veces un pedido; tiéndame su mano para tapar esa rendija en la que se me escapa un sentimiento, un temor, un deseo o un destello angustioso. Y esa mano que se acerca es, más de una vez, la del médico. Así lo entiende Dietsch y lo rubrica la frase de aquel paciente al que auscultáramos diariamente vigilando su arritmia, y al que ratificarle que su corazón iba regularizando nos responde: Es que sabe que ud. lo cuida con algo más que medicina. ¿No es esta una lección?

Pero más allá de nuestro sentir, hemos oído de Bernardine Healy (antigua directora de los Institutos Nacionales de salud y actual editora del Journal of Womens Health y decana de la Facultad de Medicina del Estado de Ohio, USA) repitiendo lo que dijo al asumir este último cargo: Salud es un estado positivo, no sólo la ausencia de enfermedad. Cada uno de nosotros tiene responsabilidad primaria para mantener ésta, la más preciada posesión. El estar bien informado sobre la actividad y los requisitos de nuestro cuerpo es la clave para seguir en bienestar corporal. Dejando entendido en alocución reciente que esa salud es una integración y no una vitalidad mecánica exclusiva.

Y ello ya inspiró a Marco Aurelio, emperador y filósofo, cien años antes de nuestra era, al aconsejarnos en Pensamientos: Buscad para el descanso las apacibles soledades del campo, con gorjeos de pájaros; las orillas del mar con el batir de las olas; o la inmensidad silenciosa al pie de un cerro. No hay en ello frívolo capricho; es recogerse dentro de uno mismo. Ese paraíso descuidado.

¿Y por qué escribe tanto?, me pregunta Maro que viene a ponerle parche a mi viejo termotanque. Por deporte, le digo. ¿Escribir es deporte?, vuelve la reflexión. Claro que sí. Lo aprendí  de otro viejo inolvidable, se llamaba Bertrand Russell y hasta le dieron un Premio Nobel. El me dijo que por equivocación, se habían confundido de nombres. Cuando le pregunté ¿cuál es el mejor deporte? sentenciosamente, con significativa sonrisa me espetó: Let your mind take flight. En lo nuestro: deje que su mente tome vuelo. Y así lo ha tratado de hacer Jorge Dietsch; humildemente lo sigo con regocijo."

Indice

Prólogo (a cargo de Francisco Maglio)

I. Poema y medicina

Ante la radiografía del pie de nuestro hijo

Monet rehusa la operación

Respuesta a un llamado a domicilio

Poema I (tríptico vertical)

II.  Poemas

Está mi amigo

Magdalena

III. Historias

Breve explicación

De la mano

Esa esquina

Recuerdos en sepia

La despedida

IV. Dos pequeños ensayos

La lección de anatomía

La realidad de la imagen

 

HUGO DOPASO

EL BUEN MORIR

Buenos Aires, Era naciente, 1994

 

 

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Última modificación: Jueves, 10 de Junio de 2004