Un acercamiento a la realidad humana

• Un acercamiento a la realidad humana • Ciencia, Ética y Sociedad • De lo ecológico a lo meta complejo • The Rights of the Freedom •

por Guillermo Brand Deisler

E-mail  gbrandeisler@hotmail.com 

Casilla 52-D, Temuco-CHILE  

RESUMEN

INTRODUCCIÓN

PRIMERA PARTE ANTES DEL LENGUAJE HUMANO

LA REALIDAD, EL ESQUEMA DE SUPERVIVENCIA, LA INCERTEZA DE LA ACCIÓN.

SERES VIVOS CON CEREBRO

LA IMAGEN DE INTERACCIÓN

EL INMATERIAL INDIVIDUO

SEGUNDA PARTE EL LENGUAJE HUMANO

OBSERVANDO UN LENGUAJE PRIMITIVO

EL LENGUAJE EN LA IMAGEN DE INTERACCION,

LA INCERTIDUMBRE QUE ACOMPAÑA AL LENGUAJE

AGREGANDO LENGUAJE AL MONO VERDE,

ACOTANDO Y EXPANDIENDO LOS ESCENARIOS

DE MONOS A HOMBRES, UN PROCESO DE POR MEDIO

UNA TAZA DE CAFÉ

LA TAZA DE CAFÉ QUE ESCUCHAMOS

APRENDIENDO UNA PALABRA

EL CONCEPTO TRAS EL OBJETO

DEJANDO ATRÁS AL CUERPO MATERIAL

EL LENGUAJE: UNA HERRAMIENTA AUTOGENERATIVA

EL LENGUAJE,  ESCLAVO DEL CUERPO

ESCUCHAR , Y  HABLAR  O  PENSAR

¿ALGUIEN NUEVO EN  ESCENA?

UNA PALABRA EVITADA, Y ALGUNAS PALABRAS FINALES

REFERENCIAS

 

 

 

           

           

 

                                                                                                 

RESUMEN

 

La vida ha evolucionado de lo simple a lo complejo, a través de individuos que portan una genética que define sus características corporales y su forma de interactuar con el Medio. Del Medio (o Realidad), los individuos  realizan una lectura e interpretación, conforme a lo cual se activan patrones de conducta. Las acciones se ejecutan para acceder a escenarios de Realidad que favorezcan al individuo. En los individuos más complejos, la interpretación de la Realidad y la selección y dirección de las  acciones está a cargo del cerebro. Esto exige que el cerebro cuente con correlatos mentales de la Realidad,  y de los programas de acción contenidos en la genética. Tras toda acción hay expectativas, pudiendo coexistir en el cerebro, para un momento dado, múltiples expectativas vigentes, a concretarse en diversos horizontes de tiempo. A la representación mental de las expectativas se le define como el Inmaterial Individuo.

Con el lenguaje humano, tiene cabida una nueva representación de la Realidad, en un mundo abstracto en el que está permitido desligarse de las restricciones físicas que gobiernan las acciones del cuerpo material, consiguiendo el Inmaterial Individuo una aparente independencia de la materia, logrando situarse como un observador  de un  segmento de la Realidad que es validado como tal a través de la acción del lenguaje. Desde la atemporalidad  e inmaterialidad conseguida gracias al lenguaje, el Individuo puede observar-se.

 

 

 

INTRODUCCION

 

Una de las característica más sobresalientes  de los seres humanos es su comportamiento gregario afectivo, que los impulsa a  interactuar con sus semejantes. Otra, y de su exclusivo dominio, es su particular capacidad para acceder a un mundo  abstracto, por él construido,  y deambular por los parajes que su obra le ofrece. La segunda nos ha  permitido acceder a la Razón, notable instrumento incorporado recientemente en la historia de la vida sobre el planeta, en tanto que la primera, haciendo uso de la segunda, nos lleva a prodigarnos en la búsqueda de reconocimiento y valoración.

Indudablemente, no es tan  sólo el comportamiento afectivo  la respuesta a la amplia variedad de  estímulos que captamos en cada instante gracias a los sistemas perceptores de que disponemos, que permiten el paso de una ínfima parte del mundo externo, de aquella parte que a lo largo de nuestra historia evolutiva  resultó de importancia para la supervivencia. Contamos con algunos condicionantes que datan de los albores de la vida sobre el planeta y que afectan a todas las formas de vida que conocemos. El estudio de aquello que nos hermana con el resto de los seres vivos, facilitará el explicarnos las diferencia. Hoy, no obstante que sabemos que compartimos con nuestros parientes más cercanos (chimpancé) sobre el 98% del material genético que nos caracteriza, se insiste en orientar el esfuerzo por conocernos a partir de  aquello que nos diferencia. 

 

Desde que la humanidad ha hecho uso de la Razón, el ser humano se ha preguntado acerca de si mismo, sin que a la fecha haya conseguido  respuesta a las preguntas cómo y porqué nos distanciamos de las restantes criaturas con vida. Esto, sin embargo, no ha impedido reconocer una amplia gama de características que nos son propias y que han sido selectivamente interpretadas, ponderando exageradamente algunos aspectos del ser humano e ignorando o minimizando otros; fundamentalmente egoísta, fundamentalmente solidario, fundamentalmente afectivo, fundamentalmente competitivo, fundamentalmente agresivo, etc., etc. En este trabajo se presenta una visión sustentada en la evidencia implícita en algunos aspectos de los seres vivos que han mostrado ser fundamentales para la supervivencia, a partir de los cuales adquieren coherencia las diferencias mencionadas.  Para estos efectos, y con el propósito de estructurar el análisis, se definen algunos conceptos que por si solos podrían justificar extensos e interesantes estudios pero que no constituyen la esencia de lo que se busca mostrar, y que espero no distraigan indebidamente la atención del lector.

 

Por mucho tiempo la humanidad ha visto en el lenguaje una consecuencia de ese plus de que disponemos  por sobre los demás seres vivos, y no es sino durante el siglo veinte que comienza a postularse con fuerza que  el lenguaje constituye la causa de él. Sin embargo, a la fecha no se ha explicado el cómo y el porqué, limitándose el análisis a describir las variadas consecuencias que trae el empleo de dicha herramienta. En este trabajo se presenta una respuesta coherente al cómo y porqué nos distanciamos de los restantes seres vivos.

 

 

 

 

PRIMERA PARTE ANTES DEL LENGUAJE HUMANO

 

 

LA REALIDAD, EL ESQUEMA DE SUPERVIVENCIA, LA INCERTEZA DE LA ACCIÓN.

 

Energía, Presente y Espacio  dan lugar a  la Realidad.

En un insignificante segmento de la Realidad, localizada en una de entre  los miles de millones de galaxias existentes en el universo, está la Vía Láctea, galaxia compuesta por algo así como cien mil millones de estrellas. Una de estas estrellas conforma nuestro sistema solar, en cuyo  tercer planeta existe la vida.

Los seres vivos son individuos poseedores de un cuerpo material, cuyas características están determinadas por un código genético heredado, que ha ido evolucionando a lo largo del tiempo. La genética provee al individuo de un Esquema de Supervivencia o pautas de  conductas, que  se activan selectivamente, conforme a las condiciones imperantes en el segmento de la Realidad relevante para el individuo.

Las acciones que lleva a cabo el individuo le permiten participar activamente  en la generación de  Realidades que le favorecen. Gracias al salto  que da un gato  para subirse a un árbol, consigue eludir al  perro que le persigue, logrando con su acción   generar una muy distinta Realidad de aquella  a la que  habría optado en ausencia de dicha acción.

Múltiples acciones en paralelo pueden ser ejecutadas por un individuo.  Asociada a toda acción que se lleva a cabo,  hay específicas expectativas de Realidad futura, es decir, del estado en que con posterioridad a la acción se encontrará el individuo y su medio relevante. La semilla de un árbol sabe esperar el momento propicio para germinar, luego del cual se verán favorecidas sus expectativas de supervivencia. Específicas condiciones de la Realidad, cuya lectura realiza la semilla, activan patrones de conducta impresos en su genética.

La diferencia entre lo proyectado y lo que en efecto tiene lugar luego de la acción, es parte de la incerteza que en mayor o menor grado  acompaña a toda acción. En tanto más simple es el tipo de vida, más directa es la traducción que  realiza de la Realidad. Los seres vivos más complejos no sólo cuentan con centros especializados para la detección de segmentos específicos de la Realidad, sino que dejan en manos del cerebro la delicada misión de elaborar un correlato mental de la Realidad del individuo. 

 

 

SERES VIVOS CON CEREBRO

Los seres vivos con cerebro son el resultado de la evolución de formas de vida simples y responden, en lo esencial, a compromisos similares a aquellos a los que están condicionados todos los tipos de vidas.

El cerebro es el responsable de las acciones que lleva a cabo el cuerpo. Esto exige  una armónica comunicación entre ambos, la que se lleva a cabo a través  de dos rutas principales. Una de ellas es el torrente sanguíneo que transporta señales químicas como los neurotransmisores y las hormonas. La otra ruta está constituida por los nervios periféricos sensoriales y motores, que transmiten señales de todas partes del cuerpo al cerebro y viceversa.

En el cerebro se almacenan segmentos de experiencia de vida, en lo que conocemos como  memorias. El proceso de adquirir memoria consiste básicamente en la modulación de las sinapsis, los contactos entre neuronas, que conducen a asociaciones entre neuronas. La información que contienen viene definida por relaciones entre ellas. Cuando una neurona es excitada y activada, colabora en la excitación y eventual activación de aquellas con las que se encuentra conectada.

Una experiencia  que se está viviendo, se incorpora a través de nuevas conexiones a la red preestablecida, o redes, que activa. Lo nuevo evoca a lo antiguo y por asociación y consolidación se convierte en parte del mismo sustrato de memoria. Con dicho mecanismo se relaciona el antes con el después consiguiéndose así que en una próxima oportunidad, al situarse el Individuo en escenarios  similares a otros ya vivenciados, haga uso de su experiencia de vida para configurar en el presente potenciales estados futuros del medio.

Lo evocado constituye una evidente ayuda para enfrentar el instante siguiente de vida. La capacidad del cerebro para almacenar segmentos de información de eventos sucedidos durante el transcurso de la vida del individuo, que eventualmente son  evocados con posterioridad, no hace sino extender el alcance del Esquema de Supervivencia  que portan al nacer los seres vivos con cerebro en relación a los que no lo poseen, en lo que constituye un equivalente a una evolución en vida.

Lo que se evoca puede provenir tanto de la experiencia de vida del individuo como de la de sus ancestros. Al quedar registradas en memorias experiencias vividas, se establecen nuevos patrones de conducta[gbd1] . Visto bajo este prisma, se diluye la controversia que se ha mantenido respecto al peso que juega lo heredado en relación a lo aprendido. Lo que portamos al momento de  nacer, también se ha ido aprendiendo, a lo largo de la evolución, en un muy lento proceso si se le compara a la velocidad con que el cerebro permite incorporar nuevas condicionantes a partir de las vivencias del individuo. Se nace con una arquitectura neuronal preestablecida y otra por establecer;  rígida la primera y plástica, en grado variable, la segunda. Vivencias puntuales pueden  generar nuevos patrones de conducta que nos acompañarán por toda la vida.

 

Desde el momento en que es el cerebro el que  dispone la ejecución de las acciones que lleva a cabo el cuerpo, es necesario contar con una adecuada Representación Mental de la Realidad relevante para el Individuo, la que debe incluir la representación del estado corporal y del  medio  externo al cuerpo en el que se encuentra ubicado el individuo.

Como se viera con anterioridad, las acciones se ejecutan conforme a patrones de conducta establecidos por el Esquema de Supervivencia. Esto significa que también se precisa   contar con un correlato mental de dicho Esquema.

 

 

 

LA IMAGEN DE INTERACCION

 

Pasado, presente y futuro potencial coexisten armónicamente estructurados en el cerebro. El panorama que  para un ser vivo con cerebro le ofrece su medio relevante, es valorado como un conjunto, un todo en el que participa integradamente la información que es capturada del medio y lo evocado por ella, conjuntamente con el aporte realizado por el grupo de memorias que un instante atrás estaban activadas y continúan estándolo. Quien lleva la batuta en esta orquesta de memorias activas es el correlato mental del Esquema de Supervivencia, quien está  a cargo de la sincrónica ejecución de la obra de la vida. En caso alguno  contamos con un diminuto ser en nuestro cerebro, precursor de nuestros pensamientos. Una específica arquitectura cerebral, que opera con señales químicas y eléctricas, gobierna las acciones de los seres vivos que cuentan con cerebro.

 

Al conjunto de memorias que se encuentran activas,  se le denominará  Imagen de Interacción, conjunto en el que se integra  la información evocada por cada uno de los elementos del medio que ingresan por medio de los sentidos (formas, colores, sonidos, olores etc.), en interacción con las restantes representaciones, apuntando a contar con una mejor aproximación  de los efectos que puede producir  dicho conjunto  sobre el portador de la vida (el cuerpo material) y sobre el Individuo (un cuerpo material con un vasto programa de acción establecido en su Esquema de Supervivencia).

Un elemento presente en el  medio ( un sonido, un objeto, etc. ) al estar integrado a los restantes elementos presentes, adquiere un particular significado. Un león hambriento situado a tres metros de distancia de mi cuerpo es valorado en mi cerebro conjuntamente con la sólida reja que nos separa en el parque zoológico en que me encuentro. La participación de dicha reja en la Representación Mental de la Realidad, inhibe la activación o desactiva múltiples memorias asociadas al elemento león que en otras circunstancias pudiera resultar conveniente que se activen y que me lleven, por ejemplo, a la acción de correr.

 

Condicionantes de distinta data de activación coexisten como memorias activas en el cerebro. Así, durante el vuelo de un ave migratoria se mantienen permanentemente activadas las memorias relativas al rumbo a seguir, en tanto que el batir de alas exige una cíclica activación-desactivación de aquellas memorias que están involucradas en el aleteo, lo que es dirigido por un patrón de conducta que está permanentemente activo al volar.  Al disminuir el nivel de azúcar en la sangre luego de varias horas de vuelo, neuronas del hipotálamo del ave detectan el cambio y el cerebro altera el estado corporal, lo que provoca la activación de patrones de conducta que le inducen a la búsqueda de alimento. La detección de un  águila, activará patrones de conducta que le llevarán a ejecutar acciones para intentar eludirla, lo que por supuesto implica desviarse momentáneamente de la ruta.

La capacidad para mantener activadas memorias asociadas a la información que a través de los sentidos se ha capturado un instante atrás, permite contar con una Representación Mental de la Realidad más extensa que la que provee la información que es captada en el instante que se está viviendo. A su vez, parte de lo que se evoca como consecuencia de la información que recogen los sentidos, se integra al paisaje mental que representa a la Realidad. Es suficiente observar  una cabeza sonriente que asoma por una ventana para incorporar a nuestra Representación Mental de la Realidad el resto del  cuerpo, que no estamos viendo. Estas zonas difusas, generadas por la evocación a partir de la información que se recoge de el medio, previamente han formado parte de la experiencia de vida del individuo o de sus antecesores. Gracias a  la evocación, el individuo logra configurar una más amplia, aunque incierta, representación de la Realidad, constituyendo un eficaz complemento a la información que es capturada por  los sentidos en el instante que está viviendo.

Es fundamental contar con una actualizada Representación Mental de la Realidad, lugar donde se sitúa el cuerpo material, el portador de la vida. En nuestra oficina, tras nuestro, hay una pared. La hemos visto innumerables veces con anterioridad pero ahora está fuera de nuestro campo visual. Si al volver la cabeza vemos un río, una selva o un acantilado, algo anda mal, algo importante no concuerda con el dibujo de la Realidad con que contábamos hasta hace un instante.

 

 

EL INMATERIAL INDIVIDUO

Cuando un predador corre persiguiendo a una potencial presa, cada uno de los pasos que da cuenta con específicas expectativas, que se ven cumplidas si en efecto su pie se apoya sobre el tipo de superficie que previamente proyectó encontrar. Simultáneamente están vigentes las expectativas de alcanzar a la presa, como asimismo las de darle muerte, de alimentarse, etc. En un instante cualquiera, presentes en la Imagen de Interacción, pueden coexistir múltiples expectativas, con diversas plazos de concreción. A diferencia del sincronismo que opera en la vida real, y que exige que previo a comer debe matar, y previo a ello hay que darle alcance a la presa,  en la mente del predador coexisten  expectativas asociadas a potenciales vivencias posteriores, de distinta data de concreción.

Las expectativas son una representación mental de los intereses del individuo, intereses que abarcando  distintos horizontes de tiempo, cumplen el rol de agentes motivadores/justificadores  de las acciones. A esta representación mental de los intereses del Individuo, que cubre variados horizontes de tiempo futuro, eventualmente asociada a múltiples conductas que pueden coexistir en el instante que está viviendo, le llamaremos el Inmaterial Individuo. 

 

 

 

 

 

 

SEGUNDA PARTE EL LENGUAJE HUMANO

 

 

 

OBSERVANDO UN LENGUAJE PRIMITIVO

 

En el parque Nacional de Amboseli, en Kenia meridional, habitan los monos verdes de Africa oriental en grupos de 10 a 30 individuos. Estos, emiten fuertes gritos de alarma si avistan a un predador, chillan sonidos específicos si salen al encuentro de otros grupos, lanzan gruñidos de amenaza cuando se pelean con individuos de su propio grupo y gruñen sin estruendo durante las relaciones sociales relajadas.

Conforme al tipo de predador, es la llamada sonora que emiten, distinguiéndose tres en particular: leopardo, águilas y serpientes. La alarma que avisa del vuelo del águila, les induce a mirar hacia arriba o a correr hacia los matorrales; al escuchar la alarma de serpientes, se yerguen sobre sus patas traseras y observan el herbaje; la alarma de leopardo provoca que los monos  trepen a los árboles.

 

 

 

EL LENGUAJE EN LA IMAGEN DE INTERACCION,

LA INCERTIDUMBRE QUE ACOMPAÑA AL LENGUAJE

 

Al momento en que un mono verde  escucha el alerta por águila,  se  refuerza la activación de memorias relativas a experiencias de vida asociadas  al evento “águila en el aire“, dibujándose con mayor nitidez el difuso escenario aéreo que previamente estaba presente en su Imagen de Interacción como parte de la Representación Mental de la Realidad, donde participa un predador que vuela. El predador,  puede estar  a diez metros de su cabeza, dirigiéndose directamente hacia él,  o  hallarse a un par de cientos de metros. Frente a dicha incertidumbre,  la acción del mono se orienta a levantar la cabeza para,  haciendo uso de sus sentidos, intentar contar con una más certera representación  de su Realidad relevante. El aporte a sus expectativas de supervivencia que obtiene el mono verde  gracias a la señal de alerta escuchada es evidente, y en tal sentido el uso del lenguaje reporta una elevada utilidad, no obstante la difusa representación del conjunto “águila en el aire” que existe en su mente   hasta antes de levantar la cabeza y ver al predador.

Para el mono que dio la voz de alerta, en su Representación Mental de la Realidad destaca la ubicación espacial del predador, su velocidad y distancia aparente, su dirección de vuelo, y con ello,  alternativas de huída condicionadas a los parámetros anteriores. Para él,  huir y encontrar protección, está notoriamente mejor delineado en su Imagen de Interacción como alternativa de acción, de lo que está el huir y protegerse en la de sus congéneres al momento que  escuchan la voz de alerta. Tan solo  una fracción de segundo separa a una muy difusa representación mental del entorno aéreo relevante, de aquella que se consigue inmediatamente después de levantar la cabeza y ver al predador.  

 

 

AGREGANDO LENGUAJE AL MONO VERDE, ACOTANDO Y EXPANDIENDO LOS ESCENARIOS

 

Supongamos por un momento que los monos verdes poseen en su repertorio de lenguaje dos chillidos adicionales; uno para indicar "cerca", y otro para  "lejos", los que son selectivamente adicionados a los chillidos con los que representan las diversas alarmas. De inmediato caemos en cuenta del significativo aporte que trae consigo para los monos que escuchan la señal de alarma la incorporación a su lenguaje de estas dos nuevas palabras, para establecer una mejor representación de la Realidad relevante en la Imagen de Interacción. En esta nueva situación, para los monos que escuchan el llamado de advertencia,  la  Imagen de Interacción incorpora un más acotado escenario de acción donde  ubicar al predador. Sin embargo, paralelamente, se expande la Imagen de Interacción hacia nuevas áreas con la inclusión de una palabra adicional, precisamente por activarse memorias relacionadas al término "cerca" o "lejos" -según corresponda- que previamente se encontraban desactivadas. Si la primera palabra empleada es “cerca” y luego “peligro en el cielo”, se activarán inicialmente múltiples memorias relativas a “leopardo cerca”, “águila cerca” y “serpiente cerca”, que están asociadas con la palabra “cerca”. Al incorporarse la segunda palabra a la señal de alerta, perderán relevancia algunas, desactivándose convenientemente las memorias asociadas a “leopardo” y  a “serpiente”.

Para entender mejor este "acotarse y expandirse" de la Imagen de Interacción que se produce con  la inclusión de nuevos elementos de lenguaje al discurso, veamos el siguiente ejemplo:

 

Hace una semana  tuve un accidente en un paseo y me quebré una pierna, debiendo realizar un penoso y doloroso viaje hasta el centro asistencial donde fui atendido. Hoy, ahora,  me encuentro en mi oficina y escucho la frase "una tabla", con la que mi interlocutor describe el arma que empleó para defenderse de un perro que le salió al paso camino a la oficina. “Una tabla”, activa en mi cerebro memorias asociadas a diversas  experiencias de vida en las que han intervenido  tablas, ramas, armas, espesores de tablas, árboles, colores de tablas, perros bravos, perros grandes, etc., todo ello, por supuesto, ajeno a mi Razón, y en conjunción con la información que estoy capturando a través de mis sentidos del medio en que me encuentro.

 

¿ qué hubiera sucedido si la frase en cuestión hubiera sido "una tabla rota"?. En mi cerebro se habrían activado adicionalmente -en relación a las memorias activadas por la frase "una tabla"- múltiples memorias asociados a "rota", donde mi reciente experiencia traumática cobra vigencia, incorporando nuevos elementos a la Representación Mental de la Realidad, sin que necesariamente por ello sea capaz de racionalizar que en mi cerebro se han  evocado pasajes de mi  accidente.

Por una parte, "una tabla rota" consigue acotar de mejor forma  el sinnúmero de potenciales escenarios configurables para la Imagen de Interacción que se generan cuando se escucha tan sólo las palabras "una tabla", en lo relativo al contexto de la comunicación que estoy llevando a cabo con mi interlocutor, pero simultáneamente ha tenido lugar una expansión de la Imagen de Interacción con la inclusión de la palabra rota a la Realidad, activándose memorias relativas a diversos pasajes de mi reciente vivencia traumática, lo que puede incluso favorecer el que posteriormente, con un estímulo adicional,  recuerde  que esta tarde debo acudir a la clínica para que retiren de mi pierna el molesto yeso que la inmoviliza, sin siquiera asociar - a través de un acto racional- que el haber escuchado "una tabla rota" colaboró para activar memorias asociadas al accidente.

 

 

 

DE MONOS A HOMBRES, UN PROCESO DE POR MEDIO

 

Se han realizado variados trabajos entrenando a diversos animales en el manejo de un lenguaje que les permita acceder el mundo abstracto al que opta  el ser humano. Hay que destacar que, a lo largo de la evolución, el lenguaje humano se ha ido desarrollando en paralelo a cambios anatómicos que han tenido lugar tanto en el cerebro como en el cuerpo, por lo que debe considerarse como una "natural limitación" el que los resultados de estos trabajos no prosperen más allá de lo que la  arquitectura cerebral y corporal de dichos animales  permite.

 

 

 

UNA TAZA DE CAFÉ

 

La Imagen de Interacción que se configura en nuestro cerebro cuando observamos una taza de café caliente sobre el escritorio, está condicionada -entre otros factores- a los elementos materiales  presentes en el medio  que participan en la Representación Mental de la Realidad, y a la evocación que dichos elementos generen, donde cobra fundamental relevancia la experiencia de vida para valorar y priorizar la importancia relativa de dichos elementos en interacción. Eventualmente podríamos valorar y discriminar por medio de la Razón el escenario que se nos presenta junto a la taza de café caliente, y tomar nota de  lo que nos rodea, haciendo mención al significado que le atribuimos a cada uno de los elementos presentes, y al conjunto. De llevar a cabo dicho ejercicio, luego de algunas horas exhibiríamos tal vez un par de cientos de observaciones, fruto de nuestro accionar racional. Sin embargo, no requerimos de dicho ejercicio para valorar adecuadamente, en tan solo un instante, todo el conjunto en el que se sitúa la tasa de café caliente, conjunto en el cual –ajeno a los ojos de nuestra razón- el principal actor es  el Inmaterial Individuo.

 

¿Hasta qué punto la descripción realizada a partir de la Razón es comparable a la casi instantánea valoración  que realizamos de la mencionada taza, cuando la tenemos ahí, materialmente presente en  nuestro medio, en interacción con nuestro cuerpo material y con los restantes elementos materiales presentes en el medio? En algunos aspectos, pareciera que la valoración racional sobrepasa a la que realizamos espontáneamente, destacándose en particular  la generación de los  múltiples nuevos escenarios que se van configurando en la Imagen de Interacción a medida que realizamos la tarea racional de describir nuestro entorno haciendo uso del lenguaje. A su vez, se evidencia que no le es dado sustituirla. En efecto, como se mencionaba anteriormente, la segunda fue generada en tan solo unas décimas de segundo en nuestra mente, en tanto que  la primera nos exigió horas. La dinámica de la vida imposibilita situar en espacios con similar dominio de acción a ambas valoraciones, y  en el ámbito de la contingencia en el que se resuelven las prioridades del "aquí, ahora, este cuerpo", resulta inoperante la Razón, por si sola,  para comandar las acciones del cuerpo y  garantizar su supervivencia en un medio en continuo cambio.

 

Volvamos a la taza de café. No es una taza que está en el suelo, no es una taza que viene cayendo sobre nuestra cabeza; es una taza que es valorada conjuntamente con los específicos elementos presentes en la Representación Mental de la Realidad. La combinación espacial  - distintas ubicaciones-  de tan solo media docena de los múltiples elementos que se encuentran presentes en el medio en el que está ubicada la taza pueden dar lugar a la configuración de infinitas distintas Realidades. Sin embargo, sólo aquella que estamos viviendo es la que validamos, participando en la Imagen de Interacción para proyectar nuestras acciones.

 

 

LA TAZA DE CAFÉ QUE ESCUCHAMOS

 

Situémonos ahora en el escenario que se genera  cuando escuchamos la frase "taza de café caliente", sin que dicha taza se encuentre presente en nuestro medio material.

¿Corresponde a un evento futuro, al presente o al pasado? ¿en qué entorno material se encuentra la mencionada taza? ¿es una entre varias tazas? ¿está llena o vacía? ¿fría o caliente? ¿está en mi mano? ¿en el suelo? ¿ tras de mi? ¿cómo afectará  a mi cuerpo material ?  ¿qué más está en el medio, en qué Realidad está situada?  ¿cómo se altera la Imagen de Interacción que estaba presente antes de escuchar la frase? ¿con qué expectativas de acción se cuenta?

Como se observa, hay un profundo abismo entre el "vivenciar una  taza de café" y escuchar la frase que la alude. Cada una en lo suyo son insustituibles una por otra. Así, la incompleta y  vaga descripción  de la Realidad que acompaña al lenguaje humano cuando  pretende describir el medio material, tiene como contrapartida una de sus fortalezas, la de permitir estructurar una muy extensa  Imagen de Interacción, consecuencia directa de la elevada incertidumbre implícita en cada palabra empleada, lo que da lugar a la activación de un sinnúmero de memorias relativas a la Realidad “taza de café” en nuestro cerebro cuando escuchamos dicha frase. Una Representación Mental de la Realidad  tan difusa como amplia tiene cabida en la Imagen de Interacción con el lenguaje, lo que genera inciertas y múltiples expectativas potenciales de acción, supeditadas a la información que a continuación se va capturando del medio, para acotar dicho escenario. Como contrapartida, cuando tenemos la taza de café ahí, presente materialmente en nuestro medio relevante, se limitan sustancialmente los escenarios de validación para el extenso conjunto de experiencias de vida asociadas a ella y al resto de los elementos presentes en el medio, almacenados como memorias, que no son necesarias activar para una conveniente proyección de las acciones.  

 

Según se observa, el dominio y empleo de un extenso lenguaje posibilita acotar de mejor forma lo que se busca representar en ausencia en el medio material de los elementos a los que alude. Sin embargo, paralelamente, extiende sustancialmente el universo de expectativas de acción.

 

 

 

 

APRENDIENDO UNA PALABRA

 

Cuando  llamamos la atención de nuestro bebé  mostrándole una pelota y pronunciamos  la palabra pelota, sin que nunca antes haya escuchado dicha palabra, en su Representación Mental de la Realidad  se hará presente como Realidad el “ruido” de la palabra pelota conjuntamente con el objeto   que visualiza. Por supuesto, estará presente simultáneamente el resto de la panorámica que se ofrece a sus sentidos. En la medida en que con ejercicios posteriores llamemos  selectivamente su atención hacia el objeto pelota, mencionando conjuntamente la palabra pelota, se reforzarán  más las  sinapsis entre las memorias del objeto pelota y de la palabra pelota. La reiteración de este ejercicio, en distintos entornos y con la misma pelota, traerá como consecuencia un mayor  reforzamiento de las sinapsis entre el objeto y la palabra, luego de lo cual  bastará mencionar la palabra pelota, en ausencia del juguete, para que el objeto asociado se incorpore en algún grado a su Representación Mental de la Realidad, donde forma, color, tamaño,  desplazamiento espacial, estarán debidamente representados. Si en su corta  experiencia de vida con la pelota sólo ha participado su padre en el ejercicio mencionado, en su Representación Mental de la Realidad  no solo ocupará un destacado lugar el objeto pelota cuando escuche la palabra sino también la representación mental de su padre.

 

Hay que destacar que la capacidad para distinguir el significado de una palabra asociada a un objeto no la poseen sólo los seres humanos. Diversos  animales pasan con éxito esta prueba. 

 

 

 

EL CONCEPTO TRAS EL OBJETO

 

Volviendo a la pelota, si posteriormente se le presenta al niño una pelota de distinto tamaño y color, sin hacer mención a la palabra,  dicho objeto será parte de su Representación Mental de la Realidad, pero no estará  asociado a la palabra pelota en su Imagen de Interacción más que en lo concerniente a la forma. Sin embargo, con la debida reiteración de la palabra pelota teniendo a la vista la nueva pelota, y repitiendo el ejercicio con varias pelotas distintas, se consigue establecer el concepto pelota, que agrupa a objetos  redondos, independiente de si son pequeños o grandes y de su color. Luego de  esto, cuando escuche la palabra pelota sin tener a la vista una de ellas, en su Imagen de Interacción destacará  el concepto pelota asociado al ramillete de colores, tamaños, usos, etc., aportados por su experiencia de vida con el juguete.

 

El empleo de la palabra por parte del niño exige una adecuada maduración neuromotriz, la que requiere ejercitación. Para la ejercitación, es imprescindible que esté presente en su Representación Mental de la Realidad la pelota, como  un objeto físico  asociado a una palabra, o viceversa.

 

 

 

DEJANDO ATRÁS AL CUERPO MATERIAL

 

Desde  la niñez los humanos vamos conformando una  Imagen de Interacción cada vez más extensa, gracias a la expansión de los escenarios de acción del Inmaterial Individuo, como consecuencia de la experiencia de vida acumulada. Con el uso del lenguaje, validamos infinidad de nuevos escenarios que se incorporan a la arquitectura cerebral. La palabra  que se escucha forma parte de la Realidad y  activa un extenso conjunto de memorias susceptibles de ser incorporadas a la Representación Mental de la Realidad. Paulatinamente durante la niñez vamos  aprendiendo a disociar lo evocado a partir de la palabra, y que participa complementando la Representación Mental de la Realidad, de lo que con idéntico fin se evoca como consecuencia de lo que nuestros sentidos captan del mundo material que nos rodea. Ello, al vivenciar que la palabra no necesariamente se relaciona con dichos elementos. De esta forma, a diferencia de los monos verdes, quienes asocian el chillido de  alarma a un evento que es parte de la Realidad extra corporal,  los humanos conformamos escenarios de acción  para el Inmaterial Individuo que  pueden incluso estar  ligados nada más que por el lenguaje con  la Realidad extra corporal .

 

En este punto es menester hacer una detención, pues nos encontramos frente a una inédita  situación, a partir de la cual el ser humano rompe con una atadura que se remonta al origen de la vida en el planeta. En efecto, gracias al variado lenguaje humano, al Inmaterial Individuo le es posible eludir  las limitaciones físicas que imperan en el mundo de la materia[PM2] . A partir de la parcial ruptura con el mundo material, en tan solo un momento la acción del lenguaje humano  consigue trasladar al Inmaterial Individuo, desde el sofocante calor del desierto a las gélidas aguas de la antártica, ajeno a distancias, a la inercia que impone la fuerza de gravedad sobre el cuerpo material, libre de la secuencia ayer-hoy-mañana por la que ha transitado la  vida  atada a un cuerpo material.

El Inmaterial Individuo hace suya la ampliación de la Imagen de Interacción conseguida por medio del uso del lenguaje, operando sobre sus antiguos y nuevos dominios. La frase “¿ te informaron ?” puede generar muy distintas Representaciones Mentales de la Realidad  al escucharla, en función del entorno en que ésta se de; si la persona que nos habla es portadora de una amplia sonrisa, agita  un periódico en una mano y en la otra un boleto de  lotería, el Inmaterial Individuo se verá llevado a un muy distinto escenario a aquel en que  se situará si el rostro de quien nos hace la pregunta denota dolor y angustia y en sus brazos porta a un exánime niño ensangrentado. La Realidad del texto es idéntica en ambos casos, pero el significado que adquiere en la Representación Mental de la Realidad es por completo distinta, según se observa.

 

 

 

EL LENGUAJE: UNA HERRAMIENTA AUTOGENERATIVA

 

La dinámica de la Imagen de Interacción permite que el niño que ya tiene registrada en sus memorias varias palabras ampliamente conceptualizadas,  al ejercitarse en el uso de una de ellas, “pelota”, por ejemplo, que ha tenido recientemente a la vista, pueda acceder a un nuevo dominio de acción. En efecto, si su vista tropieza a continuación con un llamativo objeto de color rojo, puede incorporar la palabra “roja” a la Realidad, pronunciándola,  en circunstancias de que no necesariamente  la pelota que un momento atrás tuvo a la vista era de dicho color. De esta forma, consigue incorporar a su Realidad el elemento  “pelota roja” y lo que ello evoca.

Con lo que aparentemente resulta ser un hecho sin mayor trascendencia, está teniendo lugar el inicio de la manifestación de un espectacular salto evolutivo, al conseguir generar, gracias a la asociación objeto-palabra, un elemento que se incorpora a la Realidad sin que dicho  elemento esté presente en el medio. Ello, a partir de elementos que sí están presentes en su Representación Mental de la Realidad: el niño crea la Realidad pelota roja con su lenguaje, a partir de dispersos y muy diferenciados elementos presentes en el medio. La fecundidad del lenguaje, su dinámica, se sustenta en la cualidad auto generativa mencionada.

 

De un repertorio de tres a cinco palabras que al año y medio el niño maneja, pasa a un vocabulario de alrededor de mil palabras a los tres años, y de una asociación inicial sustentada en lo concreto de la materia, accede paulatinamente durante la infancia al manejo de lo abstracto. Con un buen dominio del lenguaje, ya no precisa de elementos materiales presentes en el medio para  inducir la activación de memorias asociadas a objetos, conceptos o sucesos. La palabra empleada, que es parte de la Realidad, las activa. Se incorpora lo evocado a la Imagen de Interacción, emergiendo de ésta,  opciones de palabras para emplear, las que al convertirse en acción activan memorias de objetos, conceptos o sucesos, y así sucesivamente.  El lenguaje humano genera lenguaje.

 

 

 

 

EL LENGUAJE,  ESCLAVO DEL CUERPO

 

Gracias a la acción del lenguaje, es posible dar cumplimiento a múltiples requerimientos impuestos por el Esquema de Supervivencia sin que deba intervenir el cuerpo del individuo en la forma como históricamente lo ha hecho. Con el lenguaje, el Inmaterial Individuo expande su dominio, quedando atado a una muy larga y elástica cadena con el cuerpo material. En lo atemporal e inmaterial del lenguaje, abunda el alimento para la autoestima afectiva. En dicho escenario se consigue conversar con las musas, volar como las aves, liderar los destinos de nuestros semejantes. Lugar donde se ensancha la autoestima, hasta que el sonido de los eslabones de la  indefinible cadena que le ata al cuerpo material le hace regresar a sus  compromisos con la Realidad extra corporal.

La acción del lenguaje, en caso alguno está ajena a provocar reacciones corporales. No obstante que puede parecernos que la participación del cuerpo es mas bien marginal  cuando hacemos uso del lenguaje, en todo momento se ve afectado con su empleo. Los nuevos escenarios generados gracias al lenguaje humano, con aparente independencia de la materia, continúan condicionados al Esquema de Supervivencia y por ende al portador de la vida, el cuerpo material. Cuando el Inmaterial Individuo del ser humano es llevado por medio del lenguaje a entornos indeseables, el cuerpo material se ve afectado. Una manifiesta sensación de dolor percibe el padre al que le dicen " ayer tu hijo tuvo un accidente y falleció"; se incorporan las palabras y lo que ellas evocan a la Imagen de Interacción, emergiendo una Representación Mental de la Realidad que traslada al Inmaterial Individuo  a un eventual "ayer trágico", viéndose afectado el cuerpo material. Como se observa, el empleo del lenguaje en caso alguno significa un “desconectarse de este  mundo”.

Los humanos nacemos con la capacidad para llegar a dominar paulatinamente  el  particular lenguaje que nos caracteriza, en paralelo a lo cual se va expandiendo el dominio de acción del Inmaterial Individuo  gracias a la ampliación  de la Imagen de Interacción. De entre los potenciales escenarios probables de acción, escenarios que emergen al rápido ritmo que otorga la evocación a partir de la información que se captura de la Realidad , surge la opción del uso del lenguaje como acción, apuntando a fines específicos. Se selecciona la acción, el lenguaje a emplear, supeditado a condicionantes impuestas por el Esquema de Supervivencia, para configurar convenientes entornos para el Individuo. Al momento en que se lleva a cabo  la acción del lenguaje, se incorpora la palabra empleada a la Realidad.

            La acción del lenguaje, como toda acción, tiene  específicos propósitos, ya sea que podamos o no distinguirlos haciendo uso de nuestra Razón. Instante a instante  la Realidad  se ve alterada al hacer uso del lenguaje, y por ende se modifican  los escenarios que se configuran en la Imagen de Interacción para la selección de las palabras que vamos empleando. Puede ser suficiente  un gesto de nuestro interlocutor  para alterar el propósito que hay tras el uso del lenguaje en el momento que estamos viviendo. La dinámica del lenguaje está supeditada a la dinámica de la Realidad.                

 

 

ESCUCHAR , Y  HABLAR  O  PENSAR

 

Los humanos nacemos inmaduros en múltiples aspectos. En la interacción con el medio vamos adquiriendo la capacidad de llevar a cabo acciones corporales. Similar situación se da para el lenguaje, el que a su vez precisa de un adecuado desarrollo previo del sistema psicomotor para comenzar a manifestarse. Durante el aprendizaje del lenguaje se van validando paulatinamente nuevos escenarios  para el Inmaterial Individuo, estableciéndose pautas de acción a partir de vivencias, las que gracias a la plasticidad del cerebro se incorporan al Esquema de Supervivencia, constituyendo referentes para acciones posteriores.

Nacemos con la capacidad[TE3]  para llegar a hacer uso de un lenguaje como ningún otro ser vivo. Sin embargo, el mecanismo básico cerebral que subyace en la asociación de una palabra a un elemento del medio no difiere de aquel con que cuentan muchos otros tipos de seres vivos con cerebro. La forma como  aprendemos cada palabra tampoco reviste mayor misterio. También el Inmaterial Individuo de nuestro perro consigue situarse en un escenario inmaterial cuando  le invitamos a pasear mostrándole la correa con la que acostumbramos a conducirlo, lo que le lleva a manifestar corporalmente su complacencia. A diferencia del perro, quien precisa de un  estímulo externo a él para acceder a dicho escenario, los humanos, gracias a la capacidad para aprender y emplear el extenso lenguaje que nos caracteriza, le conferimos una aparente autonomía al Inmaterial Individuo, quien consigue ingresar al mundo de la Realidad a través del lenguaje.

Escuchar hablar o leer es dejarse llevar a través de los senderos que la evocación promueve, haciendo uso de  vastos escenarios previamente validados como experiencia de vida, para generar nuevas alternativas de acción. Sin embargo, no es sino en el uso del lenguaje, en la generación de nuevos escenarios, por el Individuo y para el Individuo, donde  manifiesta su extraordinario potencial  el lenguaje humano. Los estudios que se han realizado de personas sordas de nacimiento confirman  la innata capacidad de acceder a un mundo abstracto a partir de representaciones conseguidas por el aprendizaje y ejercitación de un lenguaje simbólico. De igual forma, dejan en evidencia que en ausencia de estímulos adecuados, la persona queda atada al presente, incapaz de proyectar voluntariamente lo que ha de ser su día siguiente. 

 

 

 

¿ALGUIEN NUEVO EN  ESCENA?

 

En la acción del lenguaje, se estructura una Representación Mental de la Realidad  donde participa un yo, que paulatinamente durante la infancia  se asocia -en la atemporalidad e inmaterialidad del lenguaje[gbd4] [gbd5] - al actor corporal, al ejecutor de las acciones. Desde esta perspectiva, el Individuo establece un diálogo reconociendo (en sí mismo) a una entidad, que se le manifiesta en la acción del lenguaje. Y así como  se reconoce, se percibe reconocido.

Este reconocer-se, comienza a manifestarse conjuntamente con el empleo del lenguaje aprendido, durante la niñez, asumiendo-se   gradualmente. Al tomar un juguete el niño Pablito, inicialmente se siente más inclinado a llamarse a sí mismo por su nombre: “Pablito toma  juguete” en vez de “yo tomo juguete”;  al tirarse en tobogán, “Pablito tira tobogán”, en vez de “yo me tiro”. 

 

El actor corporal siempre ha existido. Es el observador  -vitalmente unido al actor-  el que cobra aparente vida propia gracias a la acción del lenguaje.

Este observador, en la acción del lenguaje, se transforma en un constructor de su propia Realidad.

 

 

 

 

UNA PALABRA EVITADA, Y ALGUNAS PALABRAS FINALES

 

 

Hasta este punto, ex profeso se ha evitado hacer uso de la palabra Consciencia, por el  impreciso significado de ella, y por el involuntario sesgo que entrega al momento de elaborar una teoría para explicar la diferencia entre los seres humanos y las restantes criaturas. Entre otras asociaciones que hemos ido estableciendo para ella en nuestras memorias a lo largo de nuestra vida, están las de saberse, inteligencia, atención, verdad, eternidad,  yo, conocer, etc. Esto agrega un innecesario ruido de fondo, que dificulta el dejarse llevar por el contenido de este texto.

La  evolución ha avanzado de lo simple a lo complejo. La vida permaneció casi exclusivamente unicelular durante las primeras cinco sextas partes de su historia, desde los primeros fósiles, de hace 3500 millones de años, hasta los primeros animales pluricelulares, de hace menos de 600 millones de años. De cuerpos simples, a cuerpos complejos; de una muy directa lectura de la Realidad que llevaban a cabo los primeros organismos, a una compleja representación mental de ella. La reciente incorporación de un extenso lenguaje ha abierto  un nuevo horizonte para la representación de la Realidad, cuyo escenario es la mente humana. El lenguaje humano es más que una de las diferencias entre los humanos y los restantes seres vivos. Él genera la diferencia, gracias a que, al incorporarse a la Realidad del Individuo en el momento en que se emplea, consigue validar como experiencia de vida los escenarios que, estando disociados de la Realidad vigente fuera de los límites corporales,  están presentes en el cerebro como parte de la Realidad. Una de las consecuencias más relevantes de lo anterior es que en dichos escenarios adquiere una nueva dimensión el Individuo, al ver-se.

 

Es importante no perder de vista que ha sido necesario definir  Imagen de Interacción, Esquema de Supervivencia, etc., nada más que como una ayuda. Por su intermedio se consigue una conveniente segmentación de lo que históricamente ha sido una confusa amalgama de características de los seres vivos. Corresponde a los futuros avances en neurociencias definiciones más acabadas. Más allá de dichas definiciones, está lo que las generó, esto es, la evidencia que el diario vivir  nos presenta. El que, por ejemplo, no  conozcamos los mecanismos mentales a través de los cuales una parte nuestra se sitúa en “La Isla Misteriosa”  cuando leemos la obra de Julio Verne que lleva ese título, no impide que hagamos uso de dicha  evidencia para ayudarnos a postular una  explicación de nuestra naturaleza.

         

Desde la perspectiva que ofrece el observarnos bajo el prisma  que entrega este trabajo, mantienen su vigencia y tienen cabida múltiples de las teorías que previamente se han postulado para explicar algunos aspectos de la naturaleza del ser humano o para definir cuál debe ser su derrotero en la vida. Escapa al propósito perseguido el profundizar sobre ello, pero es importante destacar que materias como Fe, ética, ego, meditación, Yo, Ello y Superyó, moral, solidaridad, eternidad, etc., encuentran una armónica congruencia al ser analizadas a partir de este acercamiento a la realidad humana.     

 

 

 

 

REFERENCIAS

 

Damasio, Antonio. (1997) El Error de Descartes. Santiago-Chile: Editorial Andrés Bello

Damasio, Antonio. (2000) Creación cerebral de la mente. Investigación y Ciencia 280: 66-71

Fuster, Joaquín. (1997) Redes de memoria. Investigación y Ciencia, 250: 74-83

Goldman-Rakic, Patricia. (1992) La memoria funcional y la mente. Investigación y Ciencia, 194: 69-75

Madigan, M. y  Marrs, B. (1997) Extremófilos. Investigación y Ciencia, 249: 60-66

Reeves, H.,Rosnay, J., Coppens Y., Simonnet, D. (1997) La mas bella historia del mundo. Santiago-Chile: Editorial Andrés  Bello.

Seyfarth, R., y Cheney, D. (1993) Mente y significado en los monos . Investigación y Ciencia, 197: 66-73

 

 [gbd1]Estos nuevos patrones, se generan a partir de la conjunción de patrones previos con experiencias de vida.

 [PM2]Cuando te refieres al inmaterial individuo, en realidad te estas refiriendo a la material información que contiene nuestro cerebro.

 [TE3]Hola, que te parece

 [gbd4] Los calificativos “atemporal e inmaterial”, hacen referencia a la aparente independencia del tiempo y la materia de la Realidad del Individuo al hacer uso del lenguaje. Lo cierto es que sólo en el presente tiene cabida la energía, la materia, la vida. En todo caso, no es sino gracias a esta “aparente independencia”  que los humanos conseguimos establecer la diferencia que nos separa de los  restantes seres vivos.

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Última modificación: Miércoles, 31 de Diciembre de 2003