El Cooperativismo y la realidad económico-social argentina (1ra. parte)
• por Roberto Fermín Bertossi
La empresa cooperativaIntroducción: Hoy podemos definir a la cooperativa como un marco ético-legal para una empresa de servicios, universalidad material e inmaterial trasuntada en una entidad socioeconómica por una comunidad de personas e intereses, una organización de actividades propias y de medios y de capital, conocimiento e información adscriptos al servicio de éstas, en beneficio inmediato de sus miembros, de la comunidad y del medio ambiente, armónicamente sustentables. La empresa cooperativa se fundamenta, explica y predice a partir de los principios cooperativos que informan o deben informar la constitución y la vida de las cooperativas, en la doble concepción de éstas: como sujeto del derecho y como empresa u organización de necesidades e intereses comunes. Estos principios son: Membresía Voluntaria y Abierta, Gestión Democrática, Participación Económica de los Socios, Autonomía e Independencia, Educación, formación e información cooperativas y el Interés por la Comunidad incorporado por la ACI en Manchester en 1995 y, según esté sujeta cada cooperativa a los mismos, tal será su grado de pureza. Ahora bien, cuando definimos a la empresa cooperativa lo hacemos ad-intra pero debe tenerse presente la importancia de ciertos aspectos externos, que, contrariamente a lo que se podría suponer en un principio, para las cooperativas, influyen en grado crecientemente importante como, por ejemplo: lograr una estabilidad macroeconómica, la claridad y permanencia de las reglas de juego, insumos; una relación no escandalosa como la actual entre precios de corral y precios de góndola, tipo de monedas y formas de pago en uno y otro caso; la baja inflación, la tasa de ahorro interno, adecuada fiscalización privada y publica, la tasa de interés, la infraestructura, el acceso a los mercados, retenciones, aranceles, un ambiente proclive a la cooperación y la inversión en capital humano. Practicas cooperativas: No obstante los resultados producidos por las diversas practicas cooperativas comunitarias en todo el mundo, la cooperación no logra recibir, más allá de lo semántico constitucional, legal y discursivo, un apoyo concreto que favorezca y facilite su desarrollo genuino. No se llega a advertir que la cooperación es el puente solidario y neutral entre las miserias del presente y las riquezas de lo posible. Es cierto que está demasiado extendida todavía la creencia de que las cooperativas han fracasado en determinados países menos desarrollados, lo que es un error nocivo del que pueden exhibirse pruebas expresivas. Frente a las dificultades ambientales, temporales e intemporales, modificables y en vías de modificación, que se oponen al desarrollo de la Cooperación en cualquier medio, lo que ha fracasado en ciertos países, es la acción gubernamental en la materia, a causa de indiferencias, hostilidades y confusionismos. Con esta salvedad, recordamos que el hombre es un animal social y en la búsqueda de lograrlo, de lograr respuestas a sus necesidades y aspiraciones humanas de la más noble estirpe, se ha asociado en cooperativas, sindicatos y partidos políticos y de estos tres, el menos convulsionado es el cooperativismo. Esto responde a que, los principios del interés por la comunidad, de la adhesión voluntaria y abierta, de la gestión democrática y participación económica de los socios, de autonomía e independencia, de educación, formación e información e integración o cooperación entre cooperativas, que inspiran y condicionan las practicas cooperativas, hacen que estas puedan ofrecer y responder de la mejor manera a las necesidades sociales y económicas humanas. En estas prácticas, se destacan las relacionadas con la salud –compra de medicamentos en común-, la educación –cooperativas escolares-, la vivienda, el trabajo –huertas o granjas comunitarias- y las artesanías, el campo, el río y el mar, el crédito, el consumo, la producción e industrialización, la minería, la organización juvenil, el transporte, los servicios, destacándose como practicas comunitarias cooperativas institucionales, las que realizan los entes intercomunales. Por estos días, difíciles y de crisis constante, van recuperando, van ganando espacio y protagonismo, diversas prácticas cooperativas entre vecinos, parientes, compañeros de trabajo y personas con necesidades, aspiraciones e intereses afines y/o complementarias. El poder de unir el poder de energías múltiples, de unir las necesidades de educación, salud, vivienda, trabajo, la unión del poder de uso, de consumo, de producción e industrialización organizando los factores productivos y tecnológicos mancomunadamente, de unir el poder de compra y el de venta, encuentran en la solidaridad la respuesta satisfactoria para el mejor intento de resolver el analfabetismo y erradicar la pobreza, todo lo cual está al pié de cualquier practica cooperativa genuina, sin intermediarios ni fines de lucro. La falta de trabajo, la suba de precios y tarifas, de productos, bienes y servicios indispensables para satisfacer necesidades físicas básicas, están motorizando necesariamente, practicas cooperativas o actitudes semejantes que seguramente se irán cristalizando en nuevas cooperativas, mutuales y asociaciones civiles. Es sintomático pero no casual el hecho de que las primeras cooperativas surgieron en tiempos de miseria (Rochdale-Lyon), en tiempos de guerra, aspecto que no debemos olvidar sino destacar que los tiempos difíciles resultan verdaderas ‘ventanas de oportunidad’ para el cooperativismo. Y, si por cooperativas entendemos a las empresas constituidas libremente, sin fines de lucro, por personas que inspiradas en la solidaridad, en el esfuerzo propio y la ayuda mutua y con el objeto de brindarse ayuda reciproca, se organizan y se prestan servicios desmercantilizados reuniendo y ensamblando energías humanas, encauzándolas hacia el bienestar tanto individual como colectivo, al interés y compromiso por la comunidad, asegurando el justo ordenamiento de valores e intereses en la igual dignidad de las personas y centralmente en el respeto de su libertad y el cuidado de sus necesidades y aspiraciones; encontraremos en ellas el marco mejor para las practicas cooperativas. Las empresas cooperativas y su vertiente educativa: El principio de la educación y capacitación cooperativa fue dado en llamar “la regla de oro del cooperativismo”. Desde los mismos inicios del movimiento cooperativo se advirtió la importancia, la trascendencia y condicionamiento del papel que la educación representa en la expansión de este fenómeno social y económico de la cooperación, incorporándole la ACI como principio cooperativa básico y formal a partir del año 1937. Para E.F. Schumacher, la educación es el más vital de los recursos, es el mayor y mejor recurso del hombre. Si la civilización occidental esta en un estado de permanente crisis, no es nada antojadizo sugerir que podría haber algo equivocado en su educación. Ninguna civilización ha dedicado mas energías y más recursos para la educación organizada y aunque no creyéramos absolutamente en nada, agnósticos, escépticos e inmanentes, sí creemos que la educación es, o debiera ser, la llave de todas las cosas. En realidad, la fe en la educación es tan fuerte que la consideramos como la destinataria residual de todos nuestros problemas. Si la era nuclear acarrea nuevos peligros, si el deterioro ambiental ya resulta una amenaza, si el avance de la ingeniería genética abre las puertas a nuevos abuso, si el consumismo trae consigo nuevas tentaciones con envoltorios de necesidad, la respuesta debe ser más y mejor educación. Decir que debemos educarnos o de lo contrario observar un declive pronunciado en nuestras vidas, en nuestras cooperativas, estará mas cerca de lo correcto. No obstante ello, en Argentina y Latinoamérica la educación, capacitación, formación e información cooperativas son prácticamente nulas o tendenciosas. Así, a pesar de ser una Ley de la Nación en plena Democracia, que implementó la enseñanza obligatoria del cooperativismo en todos los niveles educativos de todos los establecimientos, la Ley 16583 sigue postrada vergonzosamente. El inc.3° del art. 42 del Decreto 20.337 impone la obligación de destinar el cinco por ciento de los excedentes repartibles para la formación del fondo de educación y capacitación cooperativas. Esta disposición concuerda con el inc. 3° del art. 40 cuando impone que la memoria anual debe mencionar la labor educativa desarrollada y las sumas invertidas en ello. Igualmente, el art. 46 impone la necesidad de invertir anualmente este fondo, autorizándose a que se haga en forma directa o a través de cooperativas de grado superior. La Ley 11.388 no imponía la formación de un fondo destinado a la difusión de la enseñanza y educación cooperativa, pero el destino altruista de los saldos de liquidación y las costumbres impresas en las costumbres preexistentes a la sanción de la ley habían generalizado cláusulas en sus estatutos que lo establecían. Hoy la Ley 23.427 ha creado este fondo. En el terreno del derecho comparado existen numerosa leyes que así lo disponen entre las que cabe destacar como sumamente interesante lo dispuesto en la ley brasilera 5764 en su capitulo VII art. 28 en el que reza: “Las cooperativas están obligadas a constituir fondos: I) fondo....II) fondo de asistencia técnica, educación y social, destinados a la prestación de asistencia a sus asociados, familiares y a los empleados cooperativos con la correspondiente previsión estatutaria, constituido con el cinco por ciento por lo menos de las sobras liquidas obtenidas en el ejercicio. Luego agrega: “1) Además de lo previsto en este articulo, la asamblea general podrá crear otros fondos, inclusive rotativos, con recursos destinados a fines específicos, fijando el modo de formación, aplicación y liquidaciones; 2) los servicios serán atendidos por el Fondo de Asistencia Técnica Educacional y Social, pudiendo también ser ejecutados mediante convenio con entidades publicas o privadas”. Otro ejemplo que consideramos interesante lo encontramos en la historia del derecho, revisando la legislación española de 1952 cuyo art. 13 exigía que las cooperativas destinen a fondos de reservas y obras sociales ‘cuanto menos, el 25 % de los rendimientos líquidos de cada ejercicio’. Entiendo que la naturaleza, metodología y objetivos de esta exposición no me justifica ahondar en exceso con citas de derecho comparado, pero quizá sea necesario recordar que, lamentablemente, todos los ejemplos anteriores a la ley 11.388 no fueron igualmente ejemplarizantes. Por caso, los primeros estatutos de la cooperativa El Hogar Obrero fundada en 1905 contemplaba el destino de las utilidades –solamente un 3% destinado a los empleados- pero nada decía respecto del gran tema de educación y capacitación cooperativas, además de su centralismo v.g. en materia de viviendas el interior no vio una sola !! Bien dejando atrás estas consideraciones, creo que el fomento de la educación resulta un propósito trascendente. La educación mira hacia el futuro y es la escala que sirvió al hombre primitivo para alejarse de la animalidad y crecer espiritualmente. Además, educación transmite de generación en generación los avances que el hombre realiza, realimentando así nuevos adelantos que, paulatinamente, han venido produciendo el progreso de las ciencias en todos los terrenos. El más tremendo error que se puede cometer es postergar la educación del pueblo pues esto frena el adelanto y el progreso empujando en cambio de la decadencia. Bastante parecido es postergar o bastardear la educación cooperativa que ya ha logrado la víctima inocente del absentismo, apatía y hastío, no-participación, ausentismo que significa desinterés y el desinterés del asociado cooperativo es la primera manifestación de la ignorancia y abrir las puertas a corruptelas y burocracias tan costosas como innecesarias distorsionando definitivamente la esencia cooperativa. Por ello, un gobierno que este a la altura de las necesidades de su tiempo, debe tener “el concepto de que la educación como instrumento de política económica es, por una parte, un bien de consumo con efecto directo en la manera de vivir, y, por la otra un bien de producción con influencia real en la productividad así de que, en ambos aspectos perdurará en toda la vida del educando como una inversión a largo plazo para el crecimiento integral y armonioso de la personalidad humana. Decía Lambert que “la esencia de la cooperación, es, como misión educativa, servir a los miembros no tanto en cuanto a elevar su nivel de vida, sino a la contribución en la formación de hombres. La tarea educativa, la aspiración a la nobleza moral, pertenecen a la esencia de la cooperación. No es menos grave el dictado de la Ley 23.427 para crear un Fondo Nacional de Educación y Capacitación Cooperativo, resultando en realidad un impuesto irracional y distorsivo que se desvía ilegalmente de su propósito legislativo yendo a parar a rentas generales de nación y provincias ya que es coparticipable. Recapitulando, en nuestro país, en 1884 ya la ley 1420 contenía en su tan controvertido texto, dos artículos en los que se establecían el fomento de las asociaciones y publicaciones cooperativas de educación. La Ley de la Nación 16583 declaró de “alto interés nacional” la enseñanza del cooperativismo en todos los niveles: primario, secundario, terciario y universitario, siendo a la fecha, sistemáticamente ignorado, salvo excepciones cooperativas escolares y universitarias honrosas. El Decreto 20.337 puso a la educación cooperativa en un marco de azar educacional expuesta al alea de excedentes o servicios educativos de entidades de grado superior (generalmente solo enunciados en sus finalidades estatutarias como objetivo de primer orden). La Ley 23427 que surge ignorando elementales nociones cooperativas -como la ley 23.101- con objetivos que se evidenciaron como meramente de voracidad fiscal y para nada educativos ni formativos. La educación cooperativa amigos míos, debe desplegarse en los niveles dirigentes y de sus asociados prioritariamente, sin olvidar al personal que ocupe, para finalmente orientarse hacia el publico en general. Los métodos ha utilizar variaran según el nivel a que se oriente la actividad educativa, pero cualquiera sea el destino de la misma, deberán siempre hacerse dentro del marco axiológico cooperativo de la democracia, de la igualdad, de la justicia y la libertad. Así las cosas, intentaría resumir diciendo que la educación cooperativa tiene la elevada misión de buscar, a través del esfuerzo educativo, promover integralmente a la población en general. La educación cooperativa es pues un esfuerzo dirigido también hacia el futuro inmediato, ya que hemos de suponer que recibirán educación cooperativa niños, jóvenes, y adultos y que sus frutos se percibirán mas allá de frías estadísticas o de egoístas conveniencias por parte de muchos pseudo cooperativistas que por esa sola razón aumentan vacíamente los registros o padrones de asociados...personas que figuran voluminizando artificialmente las estadísticas cooperativas. De todo esto son responsables notables –no los únicos- los organismos públicos de fomento y fiscalización cooperativas, los consejeros, síndicos y auditores, los Ministerios de Educación y Economía de la Nació, de las provincias y los propios municipios según los casos. Entiéndase bien, debemos liberar intencionalmente ingenios e ideas para una educación cooperativa de calidad y si algún país o institución no libera el ingenio o las ideas de su gente a través de la educación, descenderá rápidamente a etapas inferiores. En este Congreso, formulo especial denuncia de la gravedad planteada, denuncia de funcionarios por incumplimientos de deberes públicos, etc. Esta gravedad se acentúa cuando se toma razón de que uno de los mayores y más urgentes desafíos que plantea el reto tecnológicos el educativo. Asimismo, las nuevas tecnologías surgen de la investigación en sus dos manifestaciones: investigación pura, equivale a la generación de nuevas ideas, de nuevos conocimientos; y la que trata de utilizar ésta a fines prácticos que es la investigación aplicada. La formación empresarial constituye el autentico talón de Aquiles de nuestro futuro. Además de la formación necesaria para la juventud mediante adecuadas cooperativas escolares, resulta insoslayable disponer el reciclaje de trabajadores y de cuadros y mandos de la empresa cooperativa que son los que deben defender de inmediato el nivel de competitividad. La advertencia que Gascón Berger hiciera en 1957 empieza a ser escuchada actualmente a todos los niveles: “La educación que da conocimientos debe ceder el paso a la que forma a los hombres...La educación tiene que ser permanente! El nivel técnico suficiente para ejercer una profesionalidad requiere de ciertos complementos solo asequibles en el marco de la empresa cooperativa, pero, existe todavía una desconexión entre la Universidad y la empresa, lo que se pone de manifiesto en colaciones ilustradas de analfabetos funcionales. Decía Unamuno: La Universidad no es nada si no es útil a la sociedad, y ésta se negaría a sí misma si no entiende y ayuda a la Universidad. La Universidad debe educar, enseñar e investigar, para ser beneficiosa a la sociedad. El Estado está ausente de la enseñanza del cooperativismo y la que se dispone no responde a los principios básicos y lineamientos de la Ley Federal de Educación 24.195 más particularmente en sus arts. 1, 2, 3, 4, 5, 6, 9, 13 inc.c), 15, 16 y cc.. La formación dual =aprender-haciendo= requiere que los estudiantes puedan realizar lo que se llama pasantía o estudio en practicas de empresa. Por consiguiente, los sistemas de educación y formación deben seguir transformándose a fin de responder, cada vez mas, a las múltiples y diversas necesidades del mercado del trabajo. La investigación como complemento indispensable de la enseñanza puede diseñarse en un doble sentido desde la óptica de los estudios cooperativos: 1) realizar investigaciones de tipo practico sobre las empresas cooperativas a fin de alcanzar un mayor conocimiento de su problemática y el entorno en el que están inmersas; 2) facilitar a los alumnos o interesados, que participen en el desarrollo de estas actividades, la realización de practicas en empresas cooperativas. Con enfoque semejante se puede proporcionar una mayor racionalidad y eficacia a la gestión empresarial y reducir la distancia existente entre el mundo docente, el profesional y el cooperativo propiamente dicho. No lo dudo, me decido por formar cooperadores antes que pseudo-cooperativas!! Las cooperativas en su vertiente empresarial: La cooperativa es una empresa. Que la distingue de otras empresas ? la autoorganización de todos sus miembros, la mutualidad, para la consecución de beneficios sociales y económicos, basada en el esfuerzo propio y la ayuda mutua, organizando y prestando servicios en el campo y la ciudad. Pienso cooperativas como
empresas excelentes y así como expusimos sobre la dimensión educativa, ahora,
al referirnos a la dimensión empresarial redondearíamos las CLAVES PARA SU
DESARROLLO...[1]
Del extraordinario interés
por identificar las claves de la gestión de las empresas que triunfan da idea
la cantidad de investigaciones que se han sucedido "En busca de la
excelencia". Aunque el afán por conocer las prácticas de las compañías
de reconocido éxito ha estado siempre presente entre los estudiosos del control
y la dirección empresarial, quizás en las dos últimas décadas dicho interés
se ha visto agudizado ante las mayores dificultades que plantea un entorno en el
que el dinamismo alcanza la categoría de turbulencia, a la vez que un acelerado
desarrollo tecnológico incorpora dosis de complejidad cada vez mayores y donde
la hostilidad es creciente, fruto de una competencia que se hace cada vez más
global. No resulta extraño, por tanto, que en este marco de incertidumbres se
intensifique el empeño por descubrir los "secretos" de las empresas
"excelentes", esas claves de una gestión que conduce al liderazgo en
el mercado, a la obtención de sobresalientes resultados de forma continuada y/o
a la longevidad. De acuerdo con este
planteamiento, los objetivos del presente trabajo son los siguientes: 1º Identificar las pautas de
gestión características de las empresas excelentes, inferidas por inducción
de las conclusiones de los estudios empíricos llevados a cabo. Esto no es sino
una forma de esclarecer las tendencias o prioridades que definen la actual
administración empresarial. 2º Reflexionar en torno a sí
las características idiosincrásicas de la cooperativa favorecen (o no) la adopción de esas prácticas
de gestión. Es decir: los rasgos distintivos de la cooperativa, ¿acercan o
alejan a estas organizaciones de la excelencia empresarial?, ¿deben ser
enjuiciados como impulsores de la excelencia o como frenos a la misma?, ¿juegan
a favor o en contra de esta figura asociativa, desde el punto de vista
empresarial? 3º Proponer líneas de
actuación que ayuden a las cooperativas a seguir avanzando hacia la excelencia,
que pasan por superar determinados prejuicios y debilidades. 2. DIMENSIONES DE LA
EXCELENCIA EMPRESARIAL Sobre la base de estudios
anteriores, se propone a continuación una configuración básica de la
excelencia en la que las características comúnmente presentes en estas
empresas son agrupadas en tres dimensiones: · Dimensión estratégica, o
ámbito externo de la excelencia. Viene marcada por tres características
fundamentales: la orientación al cliente, la apuesta decidida por la calidad y
el estímulo a la innovación. Es decir, buscan la satisfacción del cliente a
través de la calidad y la mejora continua de ésta a través de la innovación. · Dimensión cultural, o ámbito
interno de la excelencia. En ella, la orientación a la persona, entendida como
el principal activo de la empresa, y la existencia de un claro esquema de
valores compartidos, dan un sentido humanista a la gestión en el que la
componente soft de ésta (de comportamientos y actitudes influidos por una
determinada cultura organizacional) prima sobre cualquier otra. · Liderazgo, capaz de
integrar (armonizar) las dimensiones estratégica y cultural anteriores y de
lograr dentro de la organización un fuerte sentido de pertenencia y de
compromiso con la empresa. Sobre el binomio innovación-calidad
como opción estratégica para obtener la satisfacción del cliente y, por ello,
como fuente principal de ventajas competitivas (sobre el que podría decirse que
la calidad es un adjetivo, pero la innovación un sustantivo) cabe añadir la
importancia de desarrollar mecanismos de participación dentro de la empresa que
estimulen a todos los niveles la generación de ideas, la creatividad, ese flujo
en sentido ascendente que ninguna organización que pretenda acercarse a la
excelencia puede permitirse el lujo de despreciar, y que sólo puede producirse
desde una concepción del rol del individuo el que ha de desempeñar un papel
activo, aportando todo su caudal creativo; la tarea del directivo es lograr que
ese potencial aflore y enriquezca a la organización en su conjunto. Ahí
encontraremos una poderosa fuente de ventajas competitivas. Precisamente, este aspecto
del conocimiento acumulado en la organización y la gestión de dicho recurso,
dada su extraordinaria importancia, es el que sitúa a las personas como foco o
centro del management actual, por ser éstas las depositarias del mismo. Y al
referirnos a la persona lo estamos haciendo implícitamente a su manera de
comportarse, a sus actitudes, que se ve influenciada por los valores y
principios en los que cree, pues no olvidemos que detrás de una forma de hacer,
hay una forma de pensar, por lo que para cambiar aquélla habrá que actuar
sobre ésta. Desembocamos, pues, en los aspectos culturales de la empresa, que
determinan la manera en que se hacen las cosas, distinguiéndola de sus
competidores. Una cultura ampliamente aceptada proporciona orientación, actúa
a modo de mecanismo de coordinación y control a través del adoctrinamiento,
cohesiona el grupo humano, que pasa de ser un mero agregado a un colectivo
fuertemente integrado..."las máquinas no pueden darte una ventaja
competitiva, sino la gente"; "la búsqueda de la ventaja sostenible
nos está conduciendo al concepto blando de cultura". Y finalmente, un comentario
acerca del nuevo liderazgo que demandan los planteamientos hechos más arriba.
No es el liderazgo en el sentido tradicional, y exclusivo, de ordeno y mando, de
poder y dependencia. Se necesitan líderes que estén al servicio de los demás,
no a la inversa; líderes que crean en su gente y transmitan plena confianza
ellos; líderes en el sentido de facilitadores del trabajo que realizan sus
colaboradores, a los que convierte en los verdaderos protagonistas del mismo y,
de esta forma, también en líderes, como fórmula para que cada persona libere
y aporte lo mejor de sí misma; líderes, por tanto, que unen, que hacen equipo,
con capacidad para aglutinar a las personas en torno a un proyecto de empresa; líderes
capaces de crear, armonizar y transmitir la estrategia y la cultura de la
organización. 3. ¿LAS COOPERATIVAS PUEDEN
SER EMPRESAS EXCELENTES? Quizás el primer obstáculo
al que se enfrentan las empresas de naturaleza cooperativa son algunos mitos,
algunas alusiones despectivas que giran en torno a ellas, que no se ajustan a la
realidad y que, además de perjudicar su imagen, perturban su funcionamiento. En
concreto: 1) La cooperativa como fórmula
empresarial marginal y con decreciente presencia en la economía. De forma bastante
generalizada, el cooperativismo aún se percibe como una forma de hacer empresa
con escasa relevancia en el concierto económico-empresarial, probablemente como
consecuencia de los conceptos erróneos que se recogen en los dos puntos
siguientes. Esto contrasta con: El mensaje que desde
instancias nacionales e internacionales se viene reiterando en el sentido de
subrayar el papel fundamental que desempeñan las empresas de economía social
en la creación de empleo, en la erradicación de la pobreza, tanto en su
aspecto cuantitativo como en el cualitativo, y, por tanto, en la generación de
actividad y crecimiento económico, dado que la sociedad cooperativa ha
demostrado ser una figura idónea para vehiculizar las iniciativas empresariales
del emprendedor colectivo...Naciones Unidas, OIT Congresos 89 y 90, etc. El carácter universal del
cooperativismo y su presencia sobresaliente en numerosas actividades económicas.
En Argentina, sin ir más lejos, en el sector agrario y en la industria
alimentaria nos encontramos con empresas y grupos de base cooperativa SANCOR,
MANFREY, ACA, FACA, etc.) que ocupan los primeros puestos en el ranking
nacional. También en otros sectores, como en España,
el cooperativismo cuenta con representantes muy destacados, caso de
Mondragón Corporación Cooperativa (MCC) en la distribución alimentaria
(EROSKI) y la industria (FAGOR, etc.) o las Cajas Rurales en el sector
financiero. 2) Su pretendida definición
como entidad de carácter no
mercantil. Aunque la realidad de
determinadas experiencias cooperativas de primera línea nos muestra que este
mito empieza a ser desterrado, es evidente que este desfasado concepto ha
representado un freno a la acción empresarial de estas empresas, evidenciado,
por ejemplo, en una precaria estructura financiera, con escasa dotación de
recursos propios. Desde nuestro punto de vista, la singularidad de esta forma
asociativa no reside en la ausencia de gestión mercantil, sino en la forma de
repartir el beneficio (o la pérdida) entre quienes participan en el proceso de
producción y/o distribución de la empresa. Así, mientras en la empresa
capitalista convencional la base de reparto es el capital aportado, en la
cooperativa dicha distribución se realiza en proporción a la actividad
cooperativizada. Por otro lado, es cada vez más
frecuente encontrar cooperativas
que utilizan para su desarrollo instrumentos o formas jurídicas mercantiles. El
caso de MCC es paradigmático, incluso con salida a Bolsa, como también, aunque
en menor escala, los grupos cooperativos en la industria alimentaria. En el sector financiero,
contamos con el Banco Credicoop y en España, las Cajas Rurales han creado el
Banco Cooperativo Español, S.A. 3) Su consideración como fórmula
empresarial ineficiente e inherentemente débil. Realidades empresariales como
las mencionadas más arriba, y muchas otras, prueban que la forma cooperativa no
es per se
ineficiente y débil. Existe amplia evidencia en el sentido de señalar
como causas de los fracasos en este tipo de empresas: el escaso compromiso de
los socios, una dirección no profesional y/o a una inadecuada interpretación
de los principios de la cooperación. Por consiguiente, si se corrigen esas tres
debilidades principales, nada impide que las sociedades cooperativas sean
empresas excelentes y alcancen el éxito. En definitiva, la superación
del obstáculo que representan estas falsas ideas preconcebidas sobre el
cooperativismo, permitirá avanzar en la comprensión de los auténticos
perfiles de un tipo de empresa que posee singularidades que la hacen sentirse próxima
a los principios básicos de la excelencia mencionados en el epígrafe segundo.
Veamos cuáles son esas fortalezas potenciales. La cooperativa como empresa
de participación. Entre las características
que singularizan la cooperativa se encuentra la de la participación del socio
en los tres tipos de flujos que tienen lugar en una empresa: · Flujos de información-decisión,
participando democráticamente (un socio = un voto) en los órganos sociales
(participación en la gestión). · Flujos reales, en los que
interviene como proveedor y/o como consumidor. · Flujos financieros,
aportando capital y participando en los excedentes; se encuentra ligada a la
participación del socio en el proceso de producción y/o distribución (flujos
reales), es decir, en proporción a la actividad cooperativizada. Por tanto, si la participación
en la cooperativa forma parte de su propia definición como empresa, si la
participación en la cooperativa es, a priori, más intensa que en la empresa
capitalista convencional, y concluíamos en el epígrafe anterior que la
participación es un elemento de extraordinaria importancia en los
planteamientos estratégicos de las empresas excelentes (y en las que pretenden
serlo), ¿no goza la cooperativa de
una buena posición de partida para lograr ese status? La empresa capitalista
convencional se ha dado cuenta que necesita impulsar la participación a todos
los niveles, porque eso es bueno para la mejora continua, para estimular la
creatividad y la innovación, para elevar los estándares de calidad y, en
definitiva, para lograr la satisfacción del cliente. Para la
cooperativa, sin embargo, es algo que forma parte de su propia
naturaleza. La doble condición de
socio/proveedor y/o socio/consumidor. En unas organizaciones donde
los proveedores y/o los consumidores son, a la vez, los socios, ¿no puede
afirmarse que se dan unas condiciones de partida favorables para que estas
empresas estén orientadas hacia la calidad? No olvidemos que esa implicación
(cercanía) de proveedores y consumidores, que ya existe de por sí en la
cooperativa, es celosamente perseguida por la empresa capitalista convencional. Además, si esa orientación
a la calidad (al cliente y su satisfacción) requiere dar un paso más desde la
participación del individuo al compromiso de éste con la empresa, y eso exige
poder para tomar decisiones, ser informado de la marcha del negocio, participar
en los resultados, ¿no está la cooperativa, dadas sus características
idiosincrásicas, en una posición ideal para asumir estos planteamientos de la
moderna administración empresarial? ¿No son esos precisamente sus
planteamientos? Si de lo que se trata es de generar en las personas que forman
parte de la organización un fuerte sentido de pertenencia, que perciban la
empresa como algo propio, ¿qué mejor manera para sentirse parte de algo que siéndolo
realmente? ¿No es, por tanto, la cooperativa una fórmula que favorece esa
profunda implicación o compromiso con la empresa? La orientación a la persona
y los valores del cooperativismo. Si la orientación a la
persona es considerada, desde una perspectiva interna, como uno de los rasgos de
las empresas excelentes, no cabe la menor duda que la cooperativa cumple esa
condición, al tratarse de una forma asociativa marcadamente personalista, donde
el factor humano prima sobre el factor capital. Recuérdense si no los criterios
por los que se rige la participación del socio o el principio de educación y
formación. Además, si otra característica
de la excelencia es la fortaleza de la cultura de la empresa, con un claro
esquema de valores ampliamente compartidos y aceptados, una de las
singularidades del cooperativismo es, justamente, la de contar con unos valores
y principios universales que lo definen y orientan el comportamiento de los
cooperativistas, a título individual y colectivo. Es evidente que esos valores
y principios cooperativos conforman una cultura, una determinada manera de
pensar y de hacer. Por otro lado, la identidad
del cooperativismo sintoniza con valores fuertemente arraigados en la sociedad
actual, como la democracia, la igualdad, la equidad, la solidaridad, etc. Esto
es extremadamente importante, en la medida en que la empresa no puede ser ajena
a lo que la sociedad de la que forma parte siente, desea, espera. En los
mercados se compran y se venden productos que, además de sus aspectos
tangibles, tienen una dimensión intangible cada vez más importante, que son
los valores que lo acompañan, y las cooperativas añaden a sus bienes y
servicios unos valores que comparte la sociedad actual. La condición democrática de
sus líderes. En una situación en la que
el modelo de líder que se espera no es el tradicional que carga sobre sus
hombros todo el peso de la empresa, sino el que es capaz de crear el ambiente
propicio para que cada integrante de la organización soporte su parte de la
carga, el cooperativismo, por la condición democrática de sus dirigentes, por
su cualidad de servidores, está en situación de asumir, mejor que cualquier
otra empresa, este nuevo papel del liderazgo, descrito con mayor detalle en el
epígrafe segundo. En síntesis, al igual que el
cooperativismo ha ido reforzando su carácter empresarial a través de la
aplicación de técnicas de gestión importadas de la empresa capitalista
convencional, ésta ha ido modificando ciertas pautas de comportamiento hasta
configurar un estilo de dirección con determinados rasgos muy próximos a los
postulados idiosincrásicos del cooperativismo. Es como si se estuviera
produciendo una convergencia entre ambas formas de hacer empresa, que puede
deparar algunas ventajas competitivas a la cooperativa. Bastaría con que ésta,
los cooperativistas y sus dirigentes, pusieran plenamente en práctica los
principios que la definen. Por esta razón, no basta que haya unos principios,
muy bien elaborados y aprobados por la Alianza Cooperativa Internacional (ACI).
Se trata de que esos principios y los valores que en ellos subyacen se vivan en
la cooperativa, y para lograrlo es importante contar con una declaración
escrita de la misión de la empresa, que para que sea compartida y aplicada ha
de ser elaborada y aprobada por todos. 4. RECOMENDACIONES. LA ÍNTER
COOPERACIÓN COMO VÍA HACIA LA EXCELENCIA. En efecto, del epígrafe
anterior pueden extraerse algunas conclusiones a modo de argumentos a favor de
la excelencia empresarial en las cooperativas:
por contar con un claro esquema de valores compartidos, por ser la educación y
formación de sus miembros –reitero- una de sus "reglas de oro", por
tratarse de una fórmula empresarial que incrementa la motivación, por la
ausencia de conflictos laborales, etc. Sin embargo, no es menos
cierto que existen debilidades crónicas que afectan, en general, a estas
organizaciones, y que es preciso atajar para aproximarlas al concepto de
excelencia. Los argumentos en contra que suelen esgrimirse son los siguientes: · De tipo ideológico, es
decir, cooperativas sin cooperativistas, que deriva en uno de los grandes males
de este tipo de empresas: la falta de lealtad del socio. Contra esta
"enfermedad" el mejor antídoto es uno de los principios cooperativos,
el quinto, según la vigente redacción de los mismos tras el último Congreso
de la ACI celebrado en Manchester: educación, formación e información (y una
buena gestión que genere buenos resultados para el socio, podría añadirse). · Débil estructura
financiera. Conscientes de este problema, las reformas legislativas que se están
llevando a cabo otorgan mayor flexibilidad en esta materia y posibilitan la
utilización de nuevos instrumentos financieros para la captación de fondos. · Dificultades de
funcionamiento, en referencia a la disyuntiva dimensión empresarial versus
dimensión social de la cooperativa; a la lenta respuesta a los cambios; a una
dirección novata, poco menos, aficionada; a las dificultades para preservar la
autoridad y la disciplina; al riesgo de autoexplotación. Profesionalizar la
gestión y adoptar una auténtica mentalidad empresarial son los únicos
remedios a estos problemas, sobre la base de una interpretación de los
principios cooperativos que asuma que la función social está supeditada a que
la función empresarial garantice la supervivencia y el desarrollo de la
entidad, para lo cual deberá someterse a las leyes del mercado. · Problemas de
dimensionamiento, en referencia al, en general, muy escaso tamaño de las
cooperativas. Efectivamente, en una economía que tiende a la liberalización y
globalización de las relaciones comerciales, en un contexto en el que el tamaño
mínimo eficiente aumenta en muchos sectores fruto de la necesidad de competir
en mercados ampliados, muchas empresas cooperativas, incluso estando bien
dimensionadas para producir en su mercado tradicional, no lo están para atender
a un mercado ampliado, para extender su comercialización o para invertir lo
necesario en I+D para seguir siendo tecnológicamente punteras. La búsqueda de
economías de escala, de sinergias en general, está conduciendo en numerosos
sectores a acometer grandes procesos de concentración empresarial, a los que
las sociedades cooperativas no pueden ser ajenas si quieren seguir siendo
competitivas. En todo caso, el cooperativismo cuenta entre sus principios con la
solución a esta debilidad estructural: la intercooperación o principio de
cooperación entre cooperativas, tanto en el ámbito económico como en el de
las organizaciones representativas para la defensa de intereses gremiales
(asociacionismo). La especial importancia del último factor mencionado radica en que muchas de las limitaciones que padecen las cooperativas (gestión escasamente profesionalizada, precariedad de medios, ausencia de formación y educación, imposibilidad de ofrecer más y mejores servicios a los socios, etc.) son consecuencia de una inadecuada estructura empresarial, cuya extremada atomización imposibilita poder afrontar objetivos más ambiciosos y mejorar su competitividad en beneficio de la base social. No hay duda de que sólo a través de la intercooperación, de una puesta en red en sus diferentes modalidades, podrá afrontarse el reto de generar mayor valor añadido para los socios. Entendemos que más que una cuestión de número de cooperativas, el problema es de estructura, de organizarse para ser más fuertes, tanto a nivel empresarial como político o representativo. .En efecto, la exigencia de potenciar cuanto favorezca el desarrollo de la actividad empresarial de las cooperativas torna preciso: 1) perfeccionar o crear los sistemas que estimulen en las cooperativas el incremento de recursos financieros propios; 2) fortalecer las garantías de los terceros en sus relaciones con las cooperativas; 3) amplias los mecanismos de control sobre la gestión; 4) aceptar con pragmatismo las realidades del mercado abriendo las posibilidades al asociativismo sin prejuicios ridículos como para determinadas clases de cooperativas, las de realizar operaciones con terceros no socios ( agrícolas, de trabajo, etc.);5) integraciones o sinergias con otras empresas, asociaciones, municipios, ONG’s. El aprovechamiento de estas posibilidades es un camino adecuado para que las cooperativas en su doble vertiente: social “asociación” y económica “empresa” puedan cumplir su función en el marco dinámico y competitivo en el que desarrollan su actividad y que no peligre la estabilidad y se asegure su supervivencia. Para eso, nuestras empresas cooperativas tienen que estar abiertas a las nuevas evoluciones en el campo de los productos, de los procedimientos de acopios, fabricación, de los métodos de venta o de financiación y deben permanecer flexibles para poder adaptarse a los desarrollos supranacionales, a la legislación y a las actuaciones de la competencia. Y porque la adaptación al nuevo entorno está en constante cambio y ejerce influencias diversas en el comportamiento de la empresa cooperativa, requiere una evolución tecnológica del personal y la aplicación de un sistema participativo que favorezca la comunicación y permita el trabajo en equipo, el desarrollo de la creatividad y una mejora de la eficacia. En esa perspectiva, la empresa cooperativa debe operar sobre la base de una dialéctica productiva entre los principios del sistema de innovación, creatividad, desarrollo, tayloriano y principios de sistemas flexibles, descentralizados o de islas productivas para adaptarse a las nuevas mentalidades y a las mutaciones de todo tipo de modo tal de extender su zona de influencia dado que sus productos se beneficiarán de la mejor combinación “servicio-calidad-precio” y podrán identificar, librar y ganar las luchas internas de la participación y de la adhesión del personal y las amenazas externas de la competencia y del progreso tecnológico. La consecución del progreso económico y social exige que los recursos humanos de las empresas cooperativas hagan converger sus esfuerzos hacia la innovación que exige el mercado y mantener muy alto el espíritu de emprender, valorando con inteligencia los riesgos. Como decía Schumpeter el empresario es un hombre innovador capaz de coordinar las fuerzas económicas y producir riqueza. En el caso de las empresas norteamericanas, investigaciones empíricas realizadas ponen de manifiesto que las que se aventuraron en la innovación, llegaron a ser empresas ‘sobresalientes’. Para ello se necesita realizar un importante esfuerzo en investigación y desarrollo, visión de futuro y capacidad de riesgo. La arquitectura empresarial esta descubriendo un poderoso cimiento sobre el que construir el éxito: se trata del ‘capital metafisico’-capacidad de innovación, de adquisición de nuevos conocimientos, de asunción de riesgos, de compartir valores y comunicación que denominamos universalidad inmaterial. Esto demuestra que hay que concebir la cultura como parte de la riqueza, más que como consecuencia de ella. La superación continua en términos de calidad es, sin duda, la característica más destacada de la empresa moderna. El principio de satisfacer al cliente comienza por ofrecerle productos y servicios sin defectos que cumplan con las especificaciones que se ajustan a sus necesidades. Para lograr la máxima productividad las administraciones de las empresas cooperativas se deberían fijar objetivo del tipo de los “cinco ceros”: cero errores, lo cual quiere decir que tiene que salir bien al primer intento; cero averías en sus procesos de fabricación y control; cero tiempo de distribución o tiempo de venta; cero stocks mediante la reducción de inventarios y cero papeleo eliminando demoras en las comunicaciones e impulsando profundas simplificaciones administrativas. En años recientes se han desarrollado muchos modelos y técnicas cuantitativas al servicio de la empresa. El análisis de gestión aporta elementos de racionalidad en la toma de decisiones a través de la previsión y el control; la técnica de auditoria es aplicable a cualquier tipo de empresa con independencia de su naturaleza y tamaño. Asimismo, los instrumentos del marketing hacen posible incrementar la cuota de mercado. La complejidad, tanto del entorno o del medio competitivo en el que la empresa cooperativa actúa como de la propia empresa como organización y, en consecuencia, de su gestión justifica el interés por el ‘análisis estratégico’. Una forma de lograr la participación y alcanzar el desarrollo eficiente en el análisis de los problemas estratégicos de la empresa son los ‘círculos de calidad’. Hay al menos, cinco principios de calidad: La primacía del cliente La prioridad del proceso La eliminación del derroche La implicación del personal Un sistema de dirección y control coherentes con Dentro de los principios de
la Calidad Total, existe lo que se denomina la La descripción de las ocho etapas del M.R.P.G. son las siguientes: Comprender la situación actual Fijas los objetivos Analizar las causas Preparar los planes de mejora Ejecutar esos planes Verificar los efectos obtenidos Estandarizar Establecer un control
generalizado Entonces, la empresa cooperativa deberá también utilizar las nuevas técnicas de dirección y gestión en el planteamiento y resolución de los problemas que afectan los distintos subsistemas funcionales y que permiten la adopción racional de decisiones económicas. Conclusión: Con E.F. Schumacher sostenemos que el desarrollo no comienza con las mercancías, sino con la gente, su educación, organización, promoción, disciplina y creatividad. Sin estos requisitos todos los recursos permanecerán como un potencial latente, sin descubrir, como una lozanía sin explorar y fecundar. Hoy nuestro hombre del campo y la ciudad debe ser cada vez más eficaz, cada día más eficiente...ya que le está permitido soñar y lograr progresos espectaculares, como ya lo ha demostrado sobradamente. Producir no se limita a la ejecución correcta de tareas mecánicas, sino que es también dar nacimiento a nuevas ideas. Esas ideas son el combustible energético de las innovaciones. Recordemos que existen países prósperos con una mínima base de riqueza natural y hemos tenido, abundantes oportunidades de observar la primacía de los factores inmateriales después de la guerra. Todo país, no importa lo devastado que estuviera, pero que haya tenido un alto grado de educación, organización y disciplina, produjo un ‘milagro económico’. ... Con el fin de acrecentar su eficiencia y de ir mas lejos aun en la búsqueda de ideas, proponemos la vía de la creatividad. De esta forma se hará producir al hombre en su totalidad, incluido su espíritu. Un error que comete mucha gente es suponer que la única forma de hacer algo es la tradicional. Nosotros en cambio, pensamos que se trata de salir del capítulo cultural en que muchos nos encontramos y tomar en serio las exigencias de la creatividad, autonomía y alejamiento de estereotipos socioculturales. Para ello se debe superar el miedo, la apatía, la pereza, la conformidad y la rutina A modo conclusivo, diversas ideologías no han empujado al umbral del abismo socioeconómico y el cooperativismo, no siendo una ideología alternativa sino un jugador especial, es sencillamente también, un correctivo a las distorsiones del Estado y del mercado y resulta por eso mismo, una verdadera necesidad que se manifiesta claramente como una cuestión que merece el mas alto interés nacional e internacional. Como consecuencia y en torno a la dimensión educativa y empresarial de las empresas cooperativas, SIN DUDA –repetimos- ASPECTOS CLAVES PARA SU DESARROLLO, podríamos concluir resaltando la importancia que los aspectos tratados tienen en el desarrollo de nuestras cooperativas, como subsistema solidario de la economía a través de los siguientes puntos:--------------- A.- Sólo con un elevado nivel formativo podrán crearse y recuperarse empresas cooperativas competitivas (evitando la tremenda mortandad actual) y hacer frente a los continuos cambios del medio exterior. La profesionalidad en la gestión se ha convertido en una tarea prioritaria. B.- Las empresas cooperativas deben adquirir nueva fuerza y dimensión empresarial a fin de incrementar la presencia de la economía solidaria en el conjunto económico y contribuir a la creación de riqueza y de empleo mediante la constitución de empresas de esta naturaleza. C.-El sector rural será –con el cibernético- el escenario donde se librará la gran batalla del Siglo XXI, que será por los alimentos. En esa mirada, la tierra y el agua son extremadamente valiosos, mas que eso, son vitales y entonces -su uso apropiado y razonable- adquieren una relevancia geopolítica ambiental inédita, ya que sobrevivirán quiénes posean y cuiden la tierra, el agua, los bosques y los minerales. Finalmente, frente a esta verdadera encrucijada nacional, las practicas comunitarias cooperativas bien pueden proveer lo conducente al desarrollo humano, al progreso económico con justicia social, a la productividad de la economía nacional, a la generación de empleo, aportando al crecimiento armónico de la Nación, promoviendo políticas diferenciadas que tiendan a equilibrar el desigual desarrollo relativo de provincias y regiones haciendo realidad, universal y desmercantilizada la igualdad de oportunidades y de trato en el campo y la ciudad así como el pleno goce y ejercicio de los derechos reconocidos por la vilipendiada Constitución Nacional. Desarrollo local, regional e institucional. Introducción: Con
E.F. Schumacher sostenemos que el desarrollo no comienza con las mercancías,
sino con la gente, su educación, organización, disciplina y creatividad. Sin
estos requisitos, todos los recursos permanecerán como un potencial latente sin
descubrir, como una lozanía sin explorar y fecundar. Hoy
nuestro hombre del campo y la ciudad debe ser cada vez más eficaz, cada día más
eficiente ya que le está permitido soñar y lograr progresos espectaculares
como ya lo ha demostrado sobradamente. Producir
no se limita a la ejecución correcta de tareas mecánicas, sino que es también
dar nacimiento a nuevas ideas. Esas ideas son el combustible energético de las
innovaciones. Recordemos que existen países prósperos con una mínima base de riqueza natural y hemos tenido, abundantes oportunidades de observar la primacía de los factores inmateriales después de la guerra. Todo
país, no importa lo devastado que estuviera, pero que haya tenido un alto grado
de educación, organización y disciplina, produjo un ‘milagro económico’. Con
el fin de acrecentar su eficiencia y de ir mas lejos aun en la búsqueda de
ideas, proponemos la vía de la creatividad. De esta forma se hará producir al
hombre en su totalidad, incluido su espíritu. Un
error que comete mucha gente es suponer que la única forma de hacer algo es la
tradicional. Se trata de salir del capítulo cultural en que muchos nos
encontramos y tomar en serio las exigencias de la creatividad, autonomía y
alejamiento de estereotipos socioculturales. Para
ello se debe superar el miedo, la apatía, la pereza, la conformidad y la rutina Ahora bien, si hablamos de promover el desarrollo ¿ qué es lo que tenemos in mente, ... mercancías o gente ? Si es la gente ¿ qué gente en particular ? ¿Quiénes son ? ¿Dónde están ¿ Por qué necesitan ayuda ? Si no pueden seguir adelante sin ayuda, cuál es precisamente la ayuda que necesitan ? ¿Cómo hemos de comunicarnos con ellos ? La preocupación por la gente genera incontables preguntas como éstas. Las
mercancías, por otro lado, no sugieren tantas preguntas. Las
mercancías dejan incluso de ser
algo identificable, y reconvierten en PNB, importaciones, exportaciones, ahorro,
inversión, infraestructura, etc. Basándose
en estas abstracciones se pueden construir impresionantes modelos y es raro que
dejen espacio para la gente. Por
supuesto que la población puede aparecer en ellos, pero nada mas que como una
mera cantidad a ser usada como divisor después de que el dividendo, esto es, la
cantidad de mercancías disponibles, ha sido determinado. Para
nosotros, el desarrollo significó el desarrollo de las materias primas, de los
recursos alimentarios y de los beneficios comerciales. El Poder colonial estuvo
y está, principalmente interesado, en recursos y beneficios, no en el
desarrollo de los nativos lo que traduce el interés prioritario por las
exportaciones y transferencias desde la colonia y no en su mercado interno. Como vemos, como sucede, es mucho más fácil tratar con mercancías que con gente ... Para Schumacher hay tres abismos entre los que tienen, los que saben y los que viven en la ciudad...con los que no tienen, no saben y viven en el campo...(lo que provocó una absurda y costosísima separación entre industria y agricultura). El primer problema de la ayuda para el desarrollo es cómo construir un puente sobre esos abismos. Se necesita un gran esfuerzo de imaginación, de estudio y de compasión para hacerlo, dice. Los métodos de producción y consumo, los sistemas de ideas y de valores que les van relativamente bien a la gente educada y rica de la ciudad, difícilmente se adaptan a los campesinos pobres y semianalfabetos. Ellos no pueden de buenas a primeras adquirir la apariencia y los hábitos de la gente sofisticada de la ciudad. Entonces, nos parece, que si la gente no se puede adaptar a los métodos, los métodos deberán adaptarse a la gente. Este es el quid de la cuestión Lo dicho explica y predice escenarios de países en desarrollo, en donde se pueden encontrar plantas industriales emplazadas en áreas rurales o suburbios urbanos, en las que un equipo moderno de primera categoría se encuentra prácticamente inactivo la mayor parte del tiempo debido a falta de productividad, organización financiera, suministro de materias primas, transporte adecuado, ausencia de mercados y dificultades para el marketing. Asimismo, casi todos los denominados países en desarrollo tienen un sector moderno donde las pautas de vida y trabajo son similares a las de los países desarrollados, pero también tienen un sector no moderno que cuenta con la mayoría de la población total, donde las pautas de vida y trabajo no sólo son profundamente insatisfactorias sino que están en un proceso acelerado de decadencia. Luce así necesario que, por lo menos una parte importante del esfuerzo por el desarrollo se concentre directamente, en la creación v.g.; de una estructura agro-industrial en las áreas rurales y en las pequeñas y medianas poblaciones. “El
nuevo pensamiento que se requiere para la ayuda y el desarrollo será diferente
del viejo en que considerará
seriamente a la pobreza, a los nuevos pobres. No podrá seguir adelante de modo
mecánico repitiendo: “Lo que es bueno para los ricos debe ser bueno también
para los pobres”. En
otras palabras, el cálculo económico que mide el éxito en términos de
producción o ingresos sin ninguna consideración del numero de puestos de
trabajo es bastante inapropiado en las condiciones aquí analizadas, porque
implica un enfoque estático del problema del desarrollo. Un
enfoque dinámico presta atención a las necesidades y reacciones de la gente
cuya primera necesidad es comenzar con un trabajo que les brinde alguna
recompensa, aunque sea pequeña. Porque sólo cuando experimenten que su tiempo
y su trabajo tienen valor pueden interesarse en hacerlo más valioso todavía. Por
lo tanto, seria preferible que todo el mundo produjese algo a que sólo algunos
produzcan una gran cantidad. Un
hombre sin empleo es un hombre desesperado y se ve prácticamente forzado a
emigrar. Ésta es otra justificación para afirmar que la existencia de
oportunidades de trabajo es la necesidad primaria y debiera ser el objetivo básico
de la planificación económica. Sin ella, el drenaje de gente hacia las grandes
ciudades no podrá ser mitigado ni menos aún detenido. Por
todo eso, al desarrollo local, regional e institucional le importa la gente
desde un punto de vista muy práctico. ¿ Por qué será importante la gente? Porque la gente es la primera y la ultima fuente de toda posible riqueza. Si se la dejara marginada, si es utilizada por expertos de estilo personalista y planificadores arbitrarios, nada puede dar un fruto real y humano. Entonces... Los
puestos de trabajo tienen que crearse en áreas donde la gente viva ahora, no
principalmente en áreas metropolitanas, que es donde la gente tiende a emigrar. Esos
puestos de trabajo deben ser, por termino medio, suficientemente baratos, de modo que puedan crearse en
grandes cantidades sin que ello exija un nivel de formación de capital e
importaciones imposibles de obtener. Los
métodos de producción empleados deben ser relativamente simples, de modo que
las demandas de altas especializaciones sean minimizadas, no sólo en el proceso
mismo de producción sin también en asuntos de organización, abastecimiento de
materia prima, financiación, colocación de producción, etc.. Equipos
y procesos simples, comprensibles, accesibles para el mantenimiento y reparación
‘in situ’ Un equipo y un
proceso simples, normalmente dependen mucho menos de una materia prima de gran
pureza o de especificaciones exactas y se adaptan mucho más fácilmente a las
fluctuaciones del mercado que los equipos altamente sofisticados. Los
trabajadores se pueden entrenar o reentrenar mas fácilmente, la supervisión,
el control y la organización son más simples y existe una vulnerabilidad mucho
menor a las dificultades desconocidas. La
producción debe estar principalmente basada en materias locales y en lo posible
destinarse buena parte al uso o consumo local, interlocal y regional. Estos
requisitos sólo podrán satisfacerse si logramos un verdadero enfoque y diseño
para el desarrollo local, regional e institucional.. Nuevas Condiciones capaces de promover distintas modalidades de Desarrollo Local. Resumen:
Los cambios que han conocido los modelos de desarrollo basados en la gran
empresa y economías de aglutinamiento, han propiciado la aparición de economías
de diversidad que han tornado relevante la movilización de recursos locales
para promover desarrollo. Estas
transformaciones hacen posible la diversidad de modalidades de desarrollo y la
complementariedad de economías regionales de las distintas escalas e
intervenciones publicas capaces de propiciar el desarrollo local, regional e
institucional con un impacto mas que positivo sobre el desempleo, la pobreza y
la violencia local y regional. Sin
embargo, el desarrollo hay que construirlo, a pesar de la existencia de
oportunidades, mayor dinamismo de economías de pequeña escala y la importancia
del espacio local e interlocal. Esto
demanda la presencia de especificas condiciones en relación con la innovación,
la adaptación a los mercados y la creación de instituciones especificas y
redes de recursos locales e interlocales. Cabe
destacar el papel que la economía solidaria ( v.g.: cooperativas) pueden jugar
en la construcción de espacios de desarrollo. Cambios en el modelo de crecimiento y desarrollo. Muchos de los cambios producidos como consecuencia de la crisis, en alguna medida, centran la concepción del desarrollo al devolver al espacio local, regional e institucional (municipios y comunas), la iniciativa que le corresponde en este proceso. En
este sentido, hacen irrelevante la discusión en torno al carácter alternativo
unas veces, inevitable otras, conque se han planteado cuestiones tales como la
idoneidad o no de opciones de crecimiento concentrado y formas empresariales a
él asociadas frente a modelos de desarrollo alternativos, modelos que se han
sustentado a menudo en la mayor confianza que suscitaba la pequeña escala y los
recursos propios y la preeminencia de la gente sobre las mercancías. No obstante se puede adelantar el concepto de que no hay una dicotomía u oposición entre economías de escala y economías de diversidad, sino que el punto de equilibrio es su complementariedad: podemos afirmar que no es viable una u otra opción sola (de modo genérico) en el mundo de hoy. En efecto, la crisis del modelo de crecimiento y desarrollo ha sido unas crisis de las economías de escala y de los modelos de aglutinamiento excluyentes que introdujeron ciertas actividades y procesos económicos nuevos, que resultaron inviables y para nada beneficioso al no poder ser sostenidos por el nivel educación y cultural ya existentes de la mayoría de las personas. Ahora bien, estas crisis se han destacado además, entre otros aspectos por: 1) el carácter intensivo en la utilización de los recursos; 2) la producción en serie o taylorista; 3) el trabajo asalariado y descualificado; y, 4) su independencia de las condiciones del entorno.5) el secuestro de la comunidad nacional en una bipolaridad inhumana, poco menos que una desinsaculación humano darwinista, de lo que dan cuenta la africanización o índices peores para las condiciones de vida y necesidades físicas básicas de la gente. Estas
transformaciones han reducido el papel predominante de economías de concentración
y ha propiciado la parición de economías de diversidad y su progresiva
importancia para el desarrollo, particularmente un desarrollo local y regional. Es oportuno en este punto se puede advertir sobre un condicionante: debe existir como base una conciencia social uniforme respecto a fomentar el desarrollo de las comunidades locales (desde el punto de vista de generar riquezas en el ámbito regional), siendo este el punto donde comenzamos a introducir un concepto central: el papel fundamental que juega en este sentido la EDUCACION que revalorice el ámbito regional. Diversidad
en el modo y en la forma de producir, en la forma de aplicar recursos y de entre ellos, el trabajo mas
cualificado, la innovación más flexible y polivalente y en el contenido de lo
producido como adaptación a los cambios acaecidos en los mercados. Este
paso de economías de escala a economías de diversidad ha sido posible por la
utilización de sistemas de producción flexible, ligados a las nuevas tecnologías
y al mayor valor de la cualificación en los procesos de trabajo. La
descentralización productiva hacia microempresas internas o satelitales (art.23
Ley Pymes), el resurgir de la pequeña
empresa y la necesidad de cooperar para producir son manifestaciones de ese
cambio. Su
implantación y desarrollo, no obstante depende de una más estrecha relación
con el entorno: 1) adecuación a la diversidad de los mercados; 2)
disponibilidad de recursos externos a la empresa para el crecimiento y,
finalmente 3) presencia de instituciones que faciliten compaginar cooperación y
competencia mediante la innovación (v.g.: áreas de Ciencias y Tecnologías
Universitarias, INTA, INTI, etc.). Son
esas economías de diversidad las que llevan a las empresas a crear vínculos
cada vez más estrechos entre las distintas unidades productivas, haciendo
necesaria la cooperación interempresarial y entre ésta y su entorno o ambiente
local. A
su vez, se vuelven cada día mas necesarias para estas economías basadas en
especialización flexible y trabajo cualificado, el mercado, los recursos y las
instituciones locales. En
efecto, reorganizar globalmente el sistema de producción y del trabajo supone
su transformación interna y, de manera particular, su mayor proyección sobre
la sociedad local. Ello
ha hecho prevalecer el trabajo en red o redes de empresas frente al trabajo en
cadena; la cooperación interempresarial frente a la atomización del sistema de
fabrica; la interacción con el entorno, frente a la organización jerárquica y
secuencial, desconocedora del mismo; la creatividad, la innovación y la autonomía
con relación al trabajo frente a
la descualificación y dependencia de la condición asalariada; la diversidad
del producto, frente al carácter estandarizado de la producción en serie. .
Prescindiendo de este último factor (producción en serie), podemos observar
que actualmente el resto de los
factores (incluido el cooperativismo) llevó adelante proyectos que aparecían
como inviables en estas épocas. Ejemplos :
la empresa Zanello en la provincia de Córdoba (tractores) o el caso se
Siam en provincia de Bs. As. (artículos domésticos: Cocinas, etc.), ambos
casos testigos de una cooperación interempresarial (mayoría de Pymes) que se
unieron en esta época de crisis para dar un fuerte impulso regional y revertir
cuadros de situación en contextos poco favorables. Vale decir para los ejemplos nombrados que son jalones a tener en cuenta que van a subsistir si además de los principios básicos del cooperativismo funcionan con un magnagement regional responsable y hasta el último de los act |