Los principios bioéticos en la toma de decisiones médicas
• por Mirtha I. Andreau de Bennato El acto médico es un acto complejo, que en tanto implica conocimiento, no sólo científico sino saber acerca del fin que se quiere lograr y las conecuencias que pueden conllevar una determinada acción diagnóstica o terapeútica, es un acto moral. Es un acto libre, una acto que cuenta con la total autonomía del médico en la toma de sus decisiones aunque su realización prevea la autonomía y la libertad del paciente, que es el directo afectado por esas decisiones. Uno de los elementos que intervienen en la compleja estructura de estos
actos es la deliberación. Se trata por lo general de una actividad interior a
nuestra conciencia, en la que consideramos los pro y los contra de las acciones
que vamos a llevar a cabo. Es necesario destacar desde el punto de vista moral que hay que considerar
atentamente de una modo reflexivo esos pro y contra en un momento previo a la
elección y a la realización de una determinada acción. Ese momento del acto
es una actividad moral donde se ejercita, se actualiza de hecho la libertad
personal. En la primer ética sistemática, la Ética Nicomaquea, su autor Aristóteles
ya en el siglo IV a. C, hace un análisis de la deliberación en el libro III,
al tratar los actos voluntarios e involuntarios.
En ella se sientan las bases filosóficas sobre el tema de la deliberación
y su rol entre los elementos del acto moral. En este trabajo se pretenden
estudiar la importancia que este tema tiene en sí mismo, en relacion a los
principos bioeticos y la que adquiere en el acto médico. Todos los actos humanos están constituidos de deliberación y elección o
decisión tanto repecto de los medios para alcanzar el fin que se pretende
lograr, como de los medios que se utilizarán para lograr ese fin. En esto se
centra la moralidad del acto que se realiza. En el caso del acto médico, el fin es prácticamente indiscutible desde el
punto de vista profesional, Aristóteles lo pone de ejemplo ya que dice: “no
delibera el médico sobre si curará”.
[1]
El fin es siempre el bien del paciente, que en la ética hipocrática se expresa
como la beneficencia y al mismo tiempo la no- maleficencia, que son la forma
positiva o negativa deenunciacion del mismo contenido.[2]
Por ello, el establece que se delibera solo acerca de los medios. El medico siempre tuvo en cuenta durante el proceso de toma de decisiones y
especialmente durante la deliberacion, principios y preceptivas, tanto tecnicas,
que estaban regidas por el estado del arte en el momento historico en que se
encontraba , como de carácter moral, que estaban regidas, tanto por el
Juramento Hipocratico, como por las reglas deontologicas que establecian la
Etica Medica y desde el siglo XIX los codigos de Deontologia Profesional. Es desde el Informe Belmont en 1978 de la National Commission for the
Protectio of human Subjects of Biomedical and Behavioral Research, en que se
establecen tres principios desde el punto de vista etico, para dirigir la
investigacion con seres humanos: Respeto por las personas, Beneficencia y
Justicia. Se consideraba que los codigos, no resultaban muy utiles al momento de tomar
decisiones, porque sus reglas resultaban dificiles de interpretar inadecuadas
para las situaciones complejas, que son precisamente las que se enfrentan desde
los años 70 con el enorme avance biotecnologico en las ciencias medicas. Siguiendo el criterio generalizado hasta entonces, en la enunciacion de los
tres principios se identifican en uno solo el de beneficencia y el de no
maleficencia, como la enunciacion afirmativa y negativa del mismo contenido, que
obliga al medico a desear y hacer todo lo necesario para curar y lograr el
bienestar del paciente.De los tres pincios asi enunciados se desprenden
procedimientos practicos. En ellos es notable el lugar que ocupa la
deliberacion, especialmente en la evaluacion de los riesgos y beneficios y en la
selección equitativa de los sujetos de experimentacion derivados del principio
de justicia. Estos principios, que se establecieron para reglamentar la experimentacion
con seres humanos, a partir de la publicacion de Principles pf Biomedical Ethics
en 1979 por Tom L. Beauchamps y James F. Clildress, se constituyen en principios
que deben regir las decisiones eticas en medicina aplicados desde entonces a
toda la medicna asistencial. En esta obra los principios son cuatro, porque se establece una clara
distincion entre la No-maleficencia y la Beneficencia, como principios
diferentes y que obligan a obrar de modo distinto, basados en la distincion
moral entre los acto meramente negativos y los positivos. Los cuatro principios son asi:
la beneficencia, la utonomia, la no-maaleficencia y la justicia. Tanto desde el
deontologismo como desde el utilitarismo de regla estos principios son deberes
prima facie, deberes que deben ser siempre respetados. Ambas posiciones etica
varian cuando esos principios entran en conflicto, cuando para cumplir uno es
necesario violar otro. El deontologismo exige que los principios se cumplan
siempre inexorablemente, y el utilitarismo entiende que al conceder prioridad de
uno sobre el otro, no se viola las reglas porque estas obligan en la medidad en
que son utilies, y por lo tanto, los principios en si mismos carecen de
excepciones, pero el acto concreto frente a un caso singular, puede ser una
excepcion. La excepcion no anula la obligatoriedad general de los principiosy
solo es legitima cuando puede ser justificada racionalmente. En el acto medico concreto, la deliberacion encuentra un lugar especial en
el caso de conflicto entre principios porque desde posiciones filosoficas y
eticas diferentes, se van a dar diferentes justificaciones para respetar uno u
otro principio, y para establecer diferentes
jerarquias, si se priorizan uno con respecto a los otros. El metodo de Beauchamps-Clildress para la resolucion de conflictos eticos
opta por el utilitarismo de regla, y por la obligatoriedad de los principios
reales y efectivos. Según este metodo hay que jerarquizar los principios prime
facie en conflicto, a la vista de la situacion concreta; para esto no hay
reglas, razon por la cual conviene llegar al consenso de todos implicados.[3]
A pesar de que ellos no lo destaquen, esto no puede hacerse sin un
procesodeliberativo que permita la fundamentacion de la jerarquizacion y la
justificacion de la excepcionalidad del pincipio que no se cumple o que de algun
modo se lesiona su cumplimiento. Desde otra posicion filosofica el Dr. Diego Gracia [4]establece
una jerarquia de los principios que no resulta relativa y circunstancial, y que
establece deberes de diferente clase entre unos y otros. Su tesis reconoce que
hay dos niveles entre la oposicion de los princpios. La justicia, que es
definidad como "dar a cada uno lo suyo", es una enunciacion positiva y
que si se formula "de modo negativo significa pimun non nocere y se
identifica con la no maleficencia". Este principio de no maleficencia es el
fundamento y la raiz de todos los otros princpios, obliga como deber perfecto,
con carácter de universalidad y de forma coactiva absoluta. Asi, Gracia distingue dos estamentos, "La no maleficencia es el
principio basico de toda la bioetica", y la base de toda jerarquizacion, de
modo que "el principio primario es el de no maleficencia y justicia, y el
secundario derivado, el de autonomia-beneficencia".[5] La autonomia y la beneficencia resultan "principios eticos
relativos", obligan como los deberes imperfectos y necesitan contar con la
libre aceptacion del paciente para su realizacion. Existe una base dada por los
principios de no-maleficencia-justicia que exigen una obligacion previa
absoluta, que es incluso anterior e independiente de la opinion de todos,
medicos y pacientes, y que consiste en que no se debe hacer mal a nadie. Este
principio basico es tan valido hoy como a lo largo de la historia de la medicina
y ya se lo encuentra en la etica hipocratica expresada en el juramento y por
ello Gracia afirma una "etica medica minima", impuesta por este
principio y la jerarquia resultante. El principio de no maleficencia tiene su
opuesto complementario en la justicia, porque es un principio de carácter
deontologico y por ello tiene carácter universal su aplicación. El de
beneficencia y su opuesto el de autonomia, no son sopuesto porque tienen carácter
teleologcico, de fin al que se tiende y es siempre de carácter particular. Esta
etica medica minima supone asi dos niveles de principios que obligan de modo
diferentes Los princpios no tienen solo un aspecto normativo, conllevan una estructura
axiologica que se pone de manifiesto especialmente cuando aparece un conflicto
de valores como conflicto entre
principios. Las eticas axiologicas que plantean el conflicto entre valores como el
neokantismo y la Etica de Hartmann, establecen siempre algun criterio que rige
la antinomia. Asi por ejemplo, Simmel contrapone la universalidad a la
individualidad y Hartmann reconoce que ciertos valores deben conservarse y otros
deben realizarse a lo que agrega el princpio universal y particular, y el
conflicto entre valores se establece por la oposicion entre altura y fuerza de
los mismos, reconociendo que a mayor altura en la escala jerarquice los valores
tienen menos fuerza y vicerversa. El Dr. Ricardo Maliandi en su Etica cuestionada. Prolegomenos para una
etica de la convergencia[6].,
haciendo una perfecta sintesis de las teorias de las teorias axiologicas y
aplicandolas a los princpios identifica los valores de conservacion con el
principio de no maleficencia y los de realizacion con el de beneficencia, el
princpio de universalizacion con el de justicia y el de individuacion con el de
autonomia. La conservacion y la universalidad corresponden a la dimension
funadamentadora de la razon y la realizacion con la individualidad pertenecen a
la dimension critica de la razon, por lo que tambien y por otro camino teorico
se establece una jerarquia de principios uniendo la nomaleficencia a la justicia
y la beneficencia a la autonomia como correlativas. La exigencia basica de la razon es la armonia, y ello no permite inferir que
haya un par de principios superior al otro, Maliandi afirma que debe haber un
"metaprincpio que no sea una norma moral y que pueda dar un criterio
general, frente a los cuatro principios, que exija maximizacion de armonia entre
principios". Ello sera posible con una actitud de convergencia entre la
etica de principios y la etica de valores, teniendo en cuenta que los valores
morales se fundan en principios. De todos modos en las situaciones particulares o singulares en las que el
medico debe obrar, solo por medio de la deliberacion de que acciones
corresponden a unos u otros y de la consideracion racional de cómo aplicar los
principios en cada caso, le permitira cumplir con el principio basico de la
etica medica. En cada situacion concreta el medico, para tomar sus propias decisiones
intenta conocer las preferencias y preceptivas por las que se rige el paciente y
sus familiares, y el modo enque las jerarquizan y las incorpora a su propio
proceso deliberativo, para poder optar por determinadas acciones diagnosticas y
terapeuticas. Desde el punto de vista moral, el obrar concreto de cada situacion o caso
individual exige por una parte conocer intelectualmente los prinpios, sus
conflictos y su modo de obligacion, pero por otra, solo el proceso deliberativo
va a dar lugar a la actitud prudencial de jerarquizar en cada situacion
individual un principio sobre otro, o de violar o lesionar alguno de los
principios excepcionalmente, pudiendo fundamentar tal accion razonablemente. El
proceso deliberativo que implica actualizar todas las facultades propiamente
humanas culmina con el acto de la elección. No se trata sólo de un acto, en el
que se hace uso de la deliberación previa a la elección, y aún cuando la gran
mayoría de nuestros actos sean mecánicos o automáticos, la riqueza de nuestra
vida moral, de nuestra vida plena como seres humanos radica precisamente en la
conciencia de la deliberación, las preferencias y las elecciones que libremente
hacemos. Por ello, la preferencia volitiva o elección "se nos presenta
como lo más propio de la virtud, como lo que, más aún que los actos, permite
discriminar los caracteres"[7]. La mayoría de los métodos o de procedimientos de tomas de decisiones médicas consideran aspectos importantes a tener en cuenta en ellas, Sackett incluye probabilidades y utilidades, Thomasma a los valores, Siegler la calidad de vida y drane los factores socioeconómicos. Sin embargo en ninguno de ellos tiene un papel importante la reflexión exhustiva que significa la deliberación en términos Aristotélicos y que constituye una tradición en la Filosofía Moral a través de su influencia en las distintas etapas históricas y que puede constituirse en un aporte a la concepción actual de los procesos de tomas de decisiones médicas. Esto pone de manifiesto la importancia del tema de las decisines médicas
desde el punto de vista de la moralidad de sus acciones. Los métodos de toma de
decisones ponen por lo general el acento sobre la decision, y no todos
consideran la deliberación como el momento reflexivo en el que la persona hace
una análisis minucioso de sus actitudes, sus valoraciones y sus preferencias, y
en algunos casos hasta en sus concepciones del mundo y de la vida. Más aún en nuestra situación, en que el médico tiene una extensa y en
muchos casos profunda formación técnico-científica de carácter
intelectualista, pero carece en la mayoría de nuestras universidades de una
formación humanística y especialmente en la ejercitación de actitudes y
habilidades que desde una punto de vista prudencial, le permitan afrontar las
situaciones inéditas y resolver acerca de ellas. La Bioetica promueve el ejercicio del sentido crítico y el desarrollo de virtudes morales como la prudencia para la que los procesos deliberativos como reflexión previa a las tomas de decisiones son necesarios para que las acciones resulten razonables y satisfactorias, y se pueda asumir la responsabilidad que conllevan.
[1]
Aristóteles. Etica Nicomaquea. Trad. y notas: Antonio Gómez Robledo. México,
Dpto. de Humanidades, UNAM, 1954, p. 215. (1112 b, 11)
[2]
Cf. Gracia, Diego. Primun non nocere. El principio de no-maleficencia como
fundamento de la ética médica. Madrid, 1990. Instituto de España, Real
Academia Española de Medicina. P.50 [3] Cf. Gracia, Diego. Procedimientos para la toma de desiciones
clínicas. Madrid, EDEMA, p.36 [4] Cf. Diego Gracia Guillen. Primeun non nocere, en que todo el
discurso es el desarrollo de la fundamentacion de esta tesis. [5] Gracia, D. Procedimientos...p. 36 [6]
Cf. Buenos Aires, Biblos,1998 [7]
Arist., op. cit., p.207, (1111 b, 5) |
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Última modificación: Miércoles, 31 de Diciembre de 2003 |