Ilustraciones: Letras Libres / Mauricio Gómez Morín

 

Posiciones eco-éticas
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La posiciones más importantes y extendidas pueden ser resumidas en:

 

Biocentrismo

El biocentrismo (del griego βιος, bios, "vida"; y κέντρον, kentron, "centro") es un término aparecido en los años 1970 para designar a una teoría moral que afirma que todo ser vivo merece respeto moral.

Asociado en sus orígenes con la deep ecology (ecología profunda o radical), el biocentrismo pretende reivindicar el valor primordial de la vida.

Funda su ideario en los conceptos de:

Þ     la interacción,

Þ     la coevolución,

Þ     la complejidad de las relaciones entre las especies,

Þ     la no discriminación,

Þ     el trato con los animales, la cultura de lo vivo,

Þ     la interactividad de los sexos,

Þ     la democracia participativa,

Þ     la agricultura ecológica y

Þ     el uso de las energías renovables.

El biocentrismo es un modo de pensar que se contrapone al teocentrismo y al antropocentrismo.

Antropocentrismo

El antropocentrismo (del griego άνθρωπος, anthropos, "humano"; y κέντρον, kentron, "centro") es la doctrina que hace al ser humano medida de todas las cosas, su naturaleza y bienestar, son los principios de juicio según los que deben evaluarse hacia los demás seres y la organización del mundo en su conjunto.

El término tiene dos aplicaciones principales;

Þ     Por una parte, es un lugar común en la historiografía calificar de antropocéntrico a la cultura renacentista y moderna, en contraposición con el pretendido teocentrismo del Medievo[1]. La transición de la cultura medieval a la moderna se concibe con frecuencia como un tránsito de una perspectiva filosófica y cultural centrada en Dios a una centrada en el hombre— aunque este modelo ha sido reiteradamente cuestionado por numerosos autores que han intentado mostrar la continuidad entre la perspectiva medieval y la renacentista[2]

Þ     Por otra parte, y en un contexto moderno, se ha llamado antropocentrismo a las doctrinas o perspectivas intelectuales que toman como único paradigma de juicio las peculiaridades de la especie humana, mostrando un sesgo sistemático por el hecho de que el único entorno conocido es el apto para la existencia humana, y ampliando indebidamente las condiciones de existencia de ésta a todos los seres inteligentes posibles.

El antropocentrismo en este sentido puede tomar un aspecto cultural —como en la representación, típica en la ciencia ficción de la Edad de Oro— del ser humano como excepcional entre las especies inteligentes por algún rasgo, o biológico —como en la ingenua representación de los extraterrestres como vagamente humanoides.

Esta situación ha dado origen a una extensa discusión acerca del llamado principio antrópico —que, simplificadamente, postula que los valores posibles para las constantes físicas universales están de hecho restringidos a aquellos que permiten la existencia de la especie humana, aunque no haya limitación de principio para que así sea[3]—, y acerca del movimiento del diseño inteligente, que utiliza esta limitación para afirmar que evidencia el designio de una inteligencia superior, artífice del orden del universo.

Sensocentrismo

El sensocentrismo es un planteamiento ético que afirma que todo ser sintiente merece respeto moral. El sensocentrismo supone una extensión de consideración moral a todos los individuos que son susceptibles de ser dañados, es decir aquellos que experimenten conscientemente (hasta donde se conoce sólo existen animales en este grupo aunque algunos como las esponjas no presentan consciencia al no tener tejidos nerviosos).

Para esta corriente, sólo los seres conscientes presentan intereses, entonces el sensocentrismo implica valorar los intereses de un individuo de manera igualitaria respecto a los intereses de los demás seres conscientes.

Se diferencia del antropocentrismo en que este último también valora intereses, pero reduce el ámbito de aplicación a un grupo preferencial, en este caso el de los homo sapiens[4].

Veganismo

El veganismo es una filosofía y un estilo de vida basado en el respeto hacia los animales. Por su respeto a los animales el veganismo se posiciona éticamente rechazando el especismo, es decir, rechazando ver la vida de una forma antropocéntrica o teocentrista, por el contrario el veganismo está a favor de los derechos animales producto de su visión sensocentrista de la vida. En cuanto a derechos animales el veganismo es abolicionista, es decir, no busca una mejora en las condiciones de vida de los animales explotados como pide el bienestarismo, sino el fin de las actividades que los explotan, por ello, para ser coherente con sus principios, el vegano deja de participar en dichas actividades de forma directa e indirecta absteniéndose del total uso o consumo de productos de origen animal.

Por su rechazo al especismo y por su respeto hacia los animales como personas éticas, el veganismo, por coherencia, se traduce en la práctica en lo siguiente:

Þ     Dieta: La mayoría de veganos sigue una dieta vegetariana pura o estricta (100% vegetariana), es decir, excluye por completo los productos de origen animal.

Þ     Vestimenta y calzado: Renuncian a los tejidos de origen animal.

Þ     Productos probados en animales: Evitan los productos que están elaborándose mediante experimentación animal.

Þ     Ocio: No asisten a espectáculos en los que se usen animales.

Especismo

El especismo es un término acuñado en 1970 por el psicólogo Richard D. Ryder[5] que lo aplicó para describir la existencia de una discriminación basada en la diferencia de especie animal, en analogía con el racismo o el sexismo entre los humanos está basado en diferencias físicas moralmente irrelevantes. La discriminación especista presupone que los intereses de un individuo son de menor importancia por el hecho de pertenecer a una especie animal determinada. Esta discriminación es una actitud bastante arraigada en todas las culturas excepto en la cultura jainista. La representación más común del especismo es el antropocentrismo moral, o sea, la infravaloración de los intereses de aquellos que no pertenecen a nuestra especie animal homo sapiens.

La consecuencia del especismo, según sus teóricos, es la consideración de los animales no humanos como meras propiedades del hombre, que puede disponer de ellos a su antojo, desde manteniéndolos encerrados en una jaula hasta torturándoles para satisfacer su curiosidad, o privándoles de su vida para satisfacer su paladar, para vestirse con sus pieles o por diversión. Esto viene haciéndose legalmente desde por lo menos el Imperio Romano, que en su derecho consideraba a los animales como propiedades con capacidad de moverse, aunque es algo que venía realizándose desde mucho antes, probablemente desde el desarrollo de la capacidad moral.

El especismo también produciría, supuestamente, un gran impacto ecológico indirecto, debido a la alteración de los ecosistemas de las especies discriminadas como medio para aumentar la producción de estas, o a la gran cantidad de contaminantes que produce la masificación de animales.

 


NOTAS:


[1] El teocentrismo es la concepción ideológica en la cual Dios es el centro del Universo, todo fue creado por Él, es dirigido por Él y no existe ninguna razón más que el deseo de Dios sobre la voluntad humana. El teocentrismo abarca todo lo que existe, incluso la razón científica, ya que todo lo explica por la voluntad divina y mística de Dios. Fue la corriente que predominó en la Edad Media y que más tarde se convirtió en antropocentrismo (el hombre es el centro del universo).

[2] Véase, por ejemplo, Gilson, Étienne (1922). La philosophie au moyen-âge, vol. II: De saint Thomas d’Aquin à Guillaume d’Occam. París: Payot

[3] Barrow, John David & Tipler, Frank J. (1986). The Anthropic Cosmological Principle. Oxford: Oxford University Press.

[4] El veganismo es una filosofía y un estilo de vida que sigue este planteamiento ético.

[5] Ryder, Richard. «All beings that feel pain deserve human rights», The Guardian, 6 August 2005. Consultado el 2007-05-04

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