¿Cómo se delinea una posición social para sostener una
política científica entorno de los O.G.M.?
Lea la siguiente nota periodística del Jueves 3 de marzo
de 2005
Para una joven
investigadora rosarina, esta noche la Ciudad Luz será más luminosa que nunca,
a pesar del frío, cuando se convierta en una de las becarias del Premio
L´Oréal-Unesco "For Women in Science 2005", un galardón que desde hace siete
años distingue a científicas sobresalientes de los cinco continentes y por
tercera vez consecutiva va a manos de una argentina.
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María Valeria Lara, ganadora de la beca L´Oréal UNESCO
Foto: Gustavo Seiguer |
La feliz
laureada es María Valeria Lara (30), doctora en bioquímica de la Universidad
Nacional de Rosario, que junto con otras 19 mujeres brillantes de todo el
mundo recibirán sus distinciones durante una ceremonia en los salones de la
Unesco.
Seleccionada entre 111 postulantes de 61 países por un jurado internacional
que integraron premios Nobel y personalidades de la ciencia, Lara está
exultante. Gracias a este reconocimiento podrá viajar cuatro meses a la
Universidad de Washington para avanzar en sus estudios, que intentan
dilucidar cómo el estrés ambiental afecta el proceso de fotosíntesis y cómo
hacer para que las cosechas puedan utilizar el agua más eficientemente bajo
condiciones de sequía.
Hija de un
contador y licenciado en economía, y de una profesora de matemática y
física, es la mayor de cuatro hermanos (dos contadores, uno casi abogado, y
otro que estudia arquitectura). "Después de verme los fines de semana
estudiando, todos decidieron no seguir el mismo camino", bromea.
Investigadora del Centro
de Estudios Fotosintéticos y Bioquímicos, María Valeria eligió ya como tema de
doctorado el mecanismo de fijación del carbono, que interviene en la
fotosíntesis. "Estudié distintas condiciones de estrés ambiental, como la
temperatura, los rayos ultravioletas o la sequía, y su influencia sobre el
metabolismo vegetal", explica.
Durante su estadía en los
Estados Unidos, Lara estudiará el mecanismo de cierre de los estomas, poros
microscópicos que se encuentran en todas las partes aéreas de la planta y
controlan la pérdida de agua y los intercambios de vapor de agua y gases.
Normalmente, los estomas se cierran de noche o en condiciones de sequía.
"Tenemos la hipótesis de
que una enzima especial (la C4) está involucrada en este metabolismo
-explica-. Entonces, la idea es probarla y luego intentar usarla para
transformar plantas modificando este mecanismo, es decir, hacer cerrar más o
abrir más esos estomas, siempre tratando de mantener la respuesta natural de
la planta frente al medio ambiente." En otras palabras, se trata de obtener
plantas que conserven mejor el agua, un objetivo crucial si se tiene en cuenta
que el 40% de los cultivos alimenticios del mundo se produce actualmente por
irrigación artificial.
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Nicotiana tabacum, uno de los modelos en estudio |
"El agua es un recurso
limitante para la agricultura -explica Lara-. En la Argentina, si bien hay una
parte del territorio bien irrigada, otras son áridas o semiáridas. Empezamos
estudiando especies modelo, como la Arabidopsis thaliana (que en
los últimos años se transformó en una de las vedettes de la ciencia a raíz de
que se secuenció su genoma), o la Nicotiana tabacum, muy fácil de
transformar. Una vez que esos estudios estén listos, nuestra idea es
transferir este conocimiento a especies de interés agronómico."
A propósito del lugar de
la mujer en la ciencia, María Valeria observa que si bien muchas mujeres
inician la carrera, pocas acceden por ahora a los puestos de poder. "Puede ser
que haya diferencias biológicas entre el hombre y la mujer -admite-, pero no
creo que haya diferencias de talento o capacidad."
Por otra parte, aunque una
de las condiciones para mantenerse vigente en la carrera científica es tener
un contacto fluido con el exterior, no considera que la familia necesariamente
sea un obstáculo.
"Sí es importante, a la
hora de planearla, contar con un marido que apoye la labor de la mujer y que
entienda que tiene que viajar", afirma.