Doctorado en Ciencias Jurídicas y Sociales
Maestría en Aspectos bioéticos y jurídicos de la salud.

   

Seguridad Alimentaria

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Seminario de Investigación

Directora: María Laura Bravo

 

Marco teórico:

Concepto y evolución de la Seguridad Alimentaría:

El concepto de Seguridad Alimentaria surge en la década del 70, basado en la producción y disponibilidad alimentaria a nivel global y nacional. En los años 80, se añadió la idea del acceso, tanto económico como físico. Y en la década del 90, se llegó al concepto actual que incorpora la inocuidad y las preferencias culturales, y se reafirma la Seguridad Alimentaria como un derecho humano.

El concepto se creó a mediados de los años 70, cuando la Cumbre Mundial sobre la Alimentación (1974) definió la seguridad alimentaria desde el punto de vista del suministro de alimentos: asegurar la disponibilidad y la estabilidad nacional e internacional de los precios de los alimentos básicos.

“...que haya en todo tiempo existencias mundiales suficientes de alimentos básicos...para mantener una expansión constante del consumo... y contrarrestar las .fluctuaciones de la producción y los precios”

En 1983, el análisis de la FAO[1] se concentró en el acceso a los alimentos, lo que condujo a una definición basada en el equilibrio entre la demanda y el suministro de la ecuación de la seguridad alimentaria:

“... asegurar que todas las personas tengan en todo momento acceso físico y económico a los alimentos básicos que necesitan” (FAO,1983).

En 1986, un Informe del Banco Mundial sobre la pobreza y el hambre (Banco Mundial, 1986), documento de gran influencia, se concentró en la dinámica temporal de la inseguridad alimentaria (Clay, 2002).

En este informe se distingue entre la inseguridad alimentaria crónica[2], y la inseguridad alimentaria transitoria,[3]. La teoría de Sen[4] sobre la hambruna (1981) complementó la posición anterior. Sen destaca el efecto de los derechos personales en el acceso a los alimentos, es decir, la producción, el trabajo, el comercio y la transferencia de los recursos básicos.

La definición generalmente aceptada de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación (1996) da mayor fuerza a la índole multidimensional de la seguridad alimentaria e incluye el acceso a los alimentos, la disponibilidad de alimentos, el uso de los alimentos y la estabilidad del suministro.

Según (FAO), desde la Cumbre Mundial de la Alimentación (CMA) de 1996, la Seguridad Alimentaria

"a nivel de individuo, hogar, nación y global, se consigue cuando todas las personas, en todo momento, tienen acceso físico y económico a suficiente alimento, seguro y nutritivo, para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias, con el objeto de llevar una vida activa y sana”.

En esa misma Cumbre, dirigentes de 185 países y de la Comunidad Europea reafirmaron, en la Declaración de Roma sobre la Seguridad Alimentaria Mundial, "el derecho de toda persona a tener acceso a alimentos sanos y nutritivos, en consonancia con el derecho a una alimentación apropiada y con el derecho fundamental de toda persona a no padecer hambre."

Según el Instituto de Nutrición para Centroamérica y Panamá (INCAP),la “Seguridad Alimentaria Nutricional es un estado en el cual todas las personas gozan, en forma oportuna y permanente, de acceso físico, económico y social a los alimentos que necesitan, en cantidad y calidad, para su adecuado consumo y utilización biológica, garantizándoles un estado de bienestar general que coadyuve al logro de su desarrollo”.

El IICA[5]  define la Seguridad Alimentaria de la siguiente manera:

Es la existencia de condiciones que posibilitan a los seres humanos tener acceso físico, económico y de manera socialmente aceptable a una dieta segura, nutritiva y acorde con sus preferencias culturales, que les permita satisfacer sus necesidades alimentarias y vivir de una manera productiva y saludable.

Estas condiciones son:

  • La disponibilidad física de alimentos en cantidades y calidad suficientes a través de la producción del país y de las importaciones (incluida la ayuda alimentaria).

  • El acceso de las personas a los alimentos por medio de la disponibilidad de recursos económicos y de otra índole para adquirir alimentos nutritivos, sanos y en la cantidad apropiada.

  • El logro de un nivel de bienestar nutricional en el que se satisfagan todas las necesidades fisiológicas, gracias a una alimentación adecuada, disponibilidad y acceso de agua potable, sanidad y atención médica (importancia de los insumos no alimentarios).

  • La estabilidad del acceso a alimentos adecuados en todo momento, sin riesgo de quedarse sin alimentos a consecuencia de crisis políticas, económicas o climáticas repentinas ni de acontecimientos cíclicos (inseguridad alimentaria estacional). Engloba tanto la disponibilidad como el acceso.

¿Cuáles son las principales causas de la Inseguridad Alimentaria?

En Roma, en el 2009, según un informe de FAO, las crisis económicas mundiales eran las que golpeaban con más fuerza a los personas más pobres del mundo.

En el mencionado informe se cita que: La combinación de crisis económica y alimentaria ha empujado la cifra de víctimas del hambre en el mundo a niveles históricos: más de 1 000 millones de personas sufren hambre crónica.”

Para el 2009, en Asia y el Pacífico se calcula que 642 millones de personas sufren hambre crónica, en África son 265 millones, en Latinoamérica y el Caribe 53 millones, en Oriente próximo y el Norte de África 42 millones y en los países desarrollados 15 millones.

Estas crisis económicas tienen mayor implicancia porque afectan a muchos países en simultáneo, y reduce la solución a partir de aplicar mecanismos de devaluación de moneda, solicitud de créditos, etc.

Por otro lado cabe resaltar que las mencionadas crisis económicas llegan luego de una importante crisis alimentaria  mundial, ocasionada por la suba de precios de alimentos, disminución del empleo y de los ingresos, disminución del consumo en general.

El último factor a destacar es que los países en desarrollo (ó subdesarrollados) se encuentran más integrados a nivel financiero y mundial, lo que los hace más vulnerables a variaciones en mercados internacionales.

De julio a septiembre de 2010 el precio del trigo aumentó entre un 60 y un 80 por ciento en respuesta a las pérdidas de cultivos provocadas por la sequía en Rusia y la posterior prohibición de las exportaciones de la Federación Rusa. Además, los precios del arroz y del maíz también subieron durante ese periodo.

En diciembre de 2010, el índice de la FAO para los precios de los alimentos alcanzó de nuevo su máximo de 2008, con el azúcar, los aceites y las grasas experimentando el aumento más marcado. En marzo del 2011, el índice ha bajado por vez primera tras ocho meses seguidos de incrementos. El índice descendió en octubre del 2011 a su nivel más bajo en los últimos once meses. Sin embargo, los precios permanecen muy volátiles.

El precio de los productos alimentarios básicos sigue siendo elevado en muchos países en desarrollo, lo cual dificulta aún más la vida de los más pobres del mundo que ya dedican entre el 60 y el 80 por ciento de sus escasos ingresos a los alimentos.

En Octubre de 2009 se desarrollo la Cumbre Mundial sobre Seguridad Alimentaria:

En esta los expertos de la mayoría de los países acordaron en trabajar para superar los siguientes desafíos:

  • Erradicar el hambre del Planeta. No solo asegurar una producción suficiente de alimentos para una población mundial que aumentará en un 50 % y llegará a los 9 000 millones para el 2050, sino también encontrar el modo de garantizar que todos tengan acceso a la alimentación que necesitan para una vida activa y saludable.

  • Poner en marcha un sistema más coherente y efectivo de gobernanza de la seguridad alimentaria tanto en el plano nacional como en el internacional.  Asegurarse de que los países en desarrollo tienen una oportunidad justa de competir en los mercados mundiales de productos básicos y de que las políticas de apoyo a la agricultura no distorsionan injustamente el comercio internacional.

  • Hallar el modo de garantizar que los agricultores de los países desarrollados y en desarrollo obtengan unos ingresos comparables a los de los trabajadores de los sectores secundario y terciario en sus respectivos países.

  • Movilizar importantes inversiones adicionales del sector público y privado en infraestructura agrícola y rural y garantizar el acceso de los agricultores a los insumos modernos a fin de impulsar la producción de alimentos y la productividad en el mundo en desarrollo, particularmente en los países de bajos ingresos y con déficit de alimentos.

  • Teniendo en cuenta que un mínimo de 30 países atraviesa por emergencias alimentarias, convenir en mecanismos más eficaces para la reacción temprana ante las crisis alimentarias.

  • Asegurar que los países estén preparados para adaptarse al cambio climático y mitigar sus efectos negativos.

En el siguiente marco de perspectivas para el 2050:

Se calcula que la producción agrícola tendrá que aumentar en un 70 % de aquí al 2050 para alimentar a una población mundial que se prevé que superará los 9 000 millones de personas para entonces, será preciso adoptar medidas para garantizar a todas las personas acceso ―físico, social y económico― a alimentos suficientes, inocuos y nutritivos, con especial atención a dar pleno acceso a las mujeres y los niños. Los alimentos no deberían emplearse como instrumento de presión política y económica. Reafirmando la importancia de la cooperación y la solidaridad internacionales.

Prácticamente la totalidad del  incremento poblacional tendrá lugar en los países en desarrollo y aproximadamente el 70 % de la población mundial será urbana, en comparación con el 49 % actual. El nivel de ingresos será varias veces superior al actual. Para responder a la demanda prevista de esta población mayor, más urbana y, en promedio, más rica, la producción de alimentos (excluyendo los alimentos empleados en la producción de biocombustibles) deberá aumentar un 70 %.

La mayor parte del incremento de la demanda de alimentos procederá de los países en desarrollo, en los que reside el mayor potencial de capacidad productiva. Se necesita una nueva ola de inversiones en las zonas rurales de los países en desarrollo, las cuales se deben guiar por las proyecciones que muestran que el 90 % del aumento necesario de la producción (el 80 % en los países en desarrollo) deberá proceder del incremento del rendimiento y la intensidad del cultivo y tan sólo el 10 % (el 20 % en los países en desarrollo) habrá de proceder de la expansión de las tierras cultivables. Los cálculos preliminares indican que, en comparación con la última década, las inversiones en agricultura y en las zonas rurales de los países en desarrollo deben aumentarse casi un 50 % para alcanzar el aumento previsto de la producción mundial de alimentos hasta 2050. Para proporcionar recursos con los que reforzar el crecimiento de la producción de alimentos y los programas de seguridad social será necesario realizar una redistribución considerable de los presupuestos de los países en desarrollo y de los programas de los donantes.

La reducción del hambre a corto plazo requiere también unas medidas específicas y prudentes en forma de unos servicios sociales extensivos que incluyan la transferencia de efectivo o la asistencia alimentaria, la salud y el saneamiento, así como la educación y la capacitación, prestando especial atención a la población más necesitada y vulnerable.

En muchos países para conseguir una solución permanente habrá que realizar cambios fundamentales en las políticas ya que éstas afectan a la distribución de ingresos, el empleo, el acceso a las tierras y el agua y la inclusión social.

La Seguridad alimentaria y los Biocombustibles:

La producción de biocombustibles se puede llevar a cabo en diferentes terrenos de cultivo, los cuales no siempre están destinados a la producción de alimentos. En este  último caso, sin embargo podría verse perjudicada si los cultivos para producir biocombustibles desplazaran a los cultivos alimentarios, con la consiguiente disminución de la disponibilidad interna de alimentos.

El IICA considera que la seguridad alimentaria debe ser una prioridad de los países, y la decisión de producir biocombustibles debe ser tomada considerando no solamente su relación con la seguridad alimentaria, sino también con la sostenibilidad ambiental y la conservación de los recursos naturales de cada país. Por lo tanto, es recomendable continuar desarrollando esfuerzos para mejorar los rendimientos de los cultivos y evitar así la conversión de bosques y selvas en terrenos de cultivo.

Los biocombustibles líquidos derivados de productos agrícolas se multiplicaron por más de tres entre 2000 y 2008, año este último en el que empleaban el 10 % de los cereales secundarios de todo el mundo. El aumento del uso de los cultivos alimentarios para producir biocombustibles líquidos podría ofrecer nuevas oportunidades de obtención de ingresos a los agricultores, pero podría tener graves consecuencias para la seguridad alimentaria.

 Al mismo tiempo, la bioenergía destinada a satisfacer las necesidades energéticas de las poblaciones rurales ofrece posibilidades interesantes y menos arriesgadas que la producción de biocombustibles líquidos a gran escala para contribuir a la seguridad alimentaria y la reducción de la pobreza. Deben reconsiderarse las políticas que promueven el uso de biocombustibles líquidos derivados de los alimentos con el fin de reducir la competencia entre los alimentos y el combustible por los escasos recursos existentes, al tiempo que se fomenta el uso de la energía derivada de la biomasa para mejorar el acceso de la población rural a la energía sostenible.

Un incremento  de la producción de biocombustibles líquidos, especialmente a partir de productos alimenticios, podría constituir un riesgo real para la seguridad alimentaria si no se aborda debidamente. Ya en 2007/2008 la cantidad total de cereales secundarios empleados en la producción de etanol ascendió a 110 millones de toneladas, cifra que representa una importante proporción —el 10 % aproximadamente— de la cantidad total de cereales empleados, a saber, 1 120 millones de toneladas. De acuerdo con las proyecciones de la OCDE/FAO, la producción mundial de biocombustibles líquidos podría duplicarse y alcanzar los 192 000 millones de litros en 2018.

 De igual manera la demanda de materias primas agrícolas (azúcar, maíz y semillas oleaginosas) para la producción de biocombustibles líquidos podría continuar aumentando e incrementar así la presión al alza de los precios de los alimentos, a pesar de que existe una creciente preocupación acerca de que algunos tipos de biocombustibles líquidos podrían no resultar en importantes reducciones de las emisiones de gases de efecto invernadero Según los cálculos de un estudio reciente del IIPA[6] la rápida expansión continuada de la producción de biocombustibles hasta el año 2050 haría que el número de niños en edad preescolar subnutridos en África y Asia meridional fuese 3 y 1,7 millones mayor, respectivamente, que si tal expansión no existiese.

Por ello es necesario realizar esfuerzos por reducir la competencia entre los alimentos y los combustibles por los escasos recursos existentes. Tales esfuerzos podrían incluir la aceleración del progreso hacia los biocombustibles líquidos de segunda generación que no se obtienen a partir de alimentos, unos sistemas alimentarios y energéticos más integrados y la reconsideración de las políticas de apoyo actuales como las subvenciones y la mezcla obligatoria.

Dado que se reconoce que las materias primas biomásicas no alimentarias para la producción de biocombustibles líquidos seguirán compitiendo con los alimentos por los limitados recursos existentes, deberían realizarse más esfuerzos para crear nuevos tipos alternativos de energía renovable y para promover un uso energético eficiente tanto en el ámbito familiar como en el industrial. En resumen, el futuro desarrollo de los biocombustibles debería prestar la debida consideración a la necesidad de alcanzar y mantener la seguridad alimentaria mundial.

A pesar de los impedimentos comerciales existentes la demanda de biocombustibles también puede constituir una oportunidad para los países que tengan unas infraestructuras adecuadas y abundantes recursos climáticos y de tierras como, por ejemplo, los situados en América Latina, Asia suroriental y el África subsahariana. Si tales oportunidades se ponen a disposición de los pequeños productores pobres mediante unas inversiones suficientes en infraestructuras, la mayor demanda de biocombustibles podría contribuir al desarrollo agrícola y rural y a la seguridad alimentaria.

¿Cómo velar por la Seguridad Alimentaria en cada país?

La seguridad alimentaria de los pueblos suele enmarcarse dentro de Programas, que aseguren independientemente de las asimetrías económicas que al interior de los mismo se reconozcan, la disponibilidad de alimentos, suficiencia, buena selección, correcta elaboración, manipulación y conservación de los mismos.

La problemática social en la Argentina cobró especial relevancia en los últimos años, paralelamente al sostenido avance de los indicadores de la pobreza.  La crisis de 2001/2002 desnudó un silencioso proceso, en medio de una crisis económica social e institucional sin precedentes. En este contexto, es remarcable el inesperado papel jugado por las organizaciones de la sociedad civil, conjuntamente con la ciudadanía. La Iniciativa Popular “El Hambre más Urgente” recolectó en solo tres meses 1.2 millón de firmas, así como el reconocimiento de un amplísimo arco de sectores de la sociedad civil.

En Argentina en diciembre de 2002 se sancionó la ley 25.724 denominada Programa de Nutrición y Alimentación Nacional: destinado a cubrir los requisitos nutricionales de niños hasta los 14 años, embarazadas, discapacitados y ancianos desde los 70 años  situación de pobreza. Autoridad de aplicación. Coordinación. Comisión Nacional de Nutrición y Alimentación. Comisiones Provinciales y Municipales y/o comunales.

La misma ley establece en su artículo 12 la unificación y coordinación de todas las acciones relativas a ésta problemática.[7] Esto representa un cambio significativo en cuánto a las políticas previas en esta materia.

 La unificación y coordinación de las mismas tiene por objetivo evitar acciones erráticas y focalizadas, intentando re-totalizar la cuestión, para así poder actuar sobre las particularidades propias de cada situación concreta, en el marco de una política global.

A nivel de las relaciones institucionales, el Ministerio de Desarrollo Social (a través del Plan Nacional de Seguridad Alimentaria) se compromete a actuar articuladamente con el Plan Materno Infantil, desarrollado por el Ministerio de Salud, asimismo como se compromete a integrar a sus componentes al proyecto Pro-Huerta, creado por Resolución Nº 239/90 del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

Este vínculo buscó aprovechar las capacidades instaladas a nivel nacional, en cuánto a buscar alcanzar una presencia real y concreta en los municipios del país[8].

En general cuando se definen objetivos para estos Programas de carácter nacional se busca lograr el equilibrio necesario para que el sistema económico no comprometa la oferta interna de alimentos en búsqueda de la entrada de divisas que provocaría la exportación de los mismos.

En los países de América Latina varias son las experiencias que pueden reconocerse a partir de su implementación durante los últimos años: cabe destacar por la importancia en la población el Programa de Hambre cero, en Brasil donde:

La Ley Orgánica de la Asistencia Social, LOAS, transformó la Asistencia Social en una Política Publica en el ámbito de la seguridad social y propone una red de protección social. De este  modo, el Estado es el principal responsable de satisfacer las necesidades sociales, y las  personas basan sus derechos en las acciones de inclusión, acogida, protección y formación  integral.

El programa Bolsa Familia, cuya coordinación es de responsabilidad del  Ministerio de Desarrollo Social y Combate al Hambre, tuvo  prioridad en el Gobierno del  Presidente Lula da Silva,  dando origen al programa Hambre Cero.

José Graziano da Silva[9], candidato al puesto de Director General de FAO, fue el arquitecto de Hambre Cero, programa que en tan sólo cinco años, contribuyó a sacar a 24 millones de personas de la pobreza extrema y a reducir la subnutrición en Brasil en un 25 por ciento.  el Programa Hambre Cero propone una serie de políticas estructurales, específicas y locales que utilizan el enfoque de dos vías para luchar contra el hambre y promover la seguridad alimentaria. Ellas incluyen el apoyo a la agricultura familiar, la integración de los pequeños productores a los mercados locales, programas de generación de ingresos, fortalecimiento de las redes de protección social y programas de transferencia de ingresos.

“Individualmente, esas políticas pueden generar buenos resultados. Cuando son integradas, los beneficios se multiplican. Esa es una de las claves del éxito del Programa Hambre Cero”, concluyó Graziano da Silva. (consultado /www.grazianodasilva.org/prensa/2011/06/programa-hambre-cero/).

Por otro lado, Frei Betto,[10]menciona en su análisis sobre la implementación del Programa Hambre Cero en Brasil  que hay cuatro factores de muerte precoz en el mundo: la guerra, el terrorismo, el SIDA y el hambre, este último es el que mata más gente, aún más que la suma de las víctimas de los primeros tres causantes.

Según (FAO), cada día mueren cien mil personas, de quienes treinta mil son niños de menos de cinco años de edad.

Brasil tiene ciento ochenta millones de habitantes y figura entre los cinco mayores productores de alimentos en el mundo; de modo que no tenemos ni falta de alimentos, ni exceso de bocas; tenemos falta de justicia, porque somos campeones no solamente de fútbol, sino también de desigualdad social. El 2% de la riqueza del país está en manos del 10% de la población y el 10% más pobre divide entre sí, comparte entre sí, 0,9% de la riqueza. Lo que significa que los ricos son más ricos y los pobres más pobres.

En mí país (Frei Betto, hace referencia a Brasil) “hay que hacer una política de cambio de estructuras para poner fin a la miseria y reducir drásticamente la desigualdad social.”

Los principales planos sociales definidos para implementar el Programa fueron:

  • los sin tierra, que son cuatro millones de familias sin tierra en Brasil, sobre todo los que están acampados en las carreteras y los asentados, que ya tienen alguna tierra;

  • las aldeas indígenas en situación de desnutrición (en Brasil hay cerca de 700 mil indígenas);

  • la gente que vive de la basura (en las grandes ciudades hay familias completas que viven en basureros);

  • los kilombos, que son descendientes de esclavos (más o menos mil comunidades que viven en mucha pobreza); y las zonas del nordeste, la más pobre del país, la zona de la sequía, que comprende once Estados de Brasil.

Problema

¿La implementación de los Programas de alimentación y nutrición, para el caso brasilero Hambre Cero, coordinados con otros de carácter social, cumple con los  objetivos que le dieron origen?

Herramienta

Trabajo teórico conceptual acerca de unidad de análisis: población y muestra.  Fuentes de información: primarias y secundarias.  Vinculación con el tema propuesto para desarrollar en el seminario.  Análisis de documentos.

Trabajo teórico-practico acerca de: principales técnicas: la observación  y el sondeo, entrevistas en profundidad y focus group.

Preparación de esa herramienta y práctica o testeo de la misma en el grupo

Luego de presentada la problemática de implementación de los programas en búsqueda de garantizar la seguridad alimentaria para los casos Argentino y Brasilero, se elaborará con los estudiantes las herramientas necesarias: entrevistas en profundidad y focus  group para que implementen a funcionarios estatales en sus zonas de origen.

Cronograma

En función del Marco conceptual presentado y acordado en el seminario

Los estudiantes deberán realizar una primer entrevista en profundidad dentro de los 60 días de terminado el curso del seminario, de la cual la docente les hará una devolución.

En los próximos 60 días los estudiantes implementaran en campo los instrumentos formulados, sistematizarán las observaciones y tendrán 30 días más para la elaboración del informe final necesario para la acreditación del seminario.

Posteriormente la docente elaborará un informe conjunto de las experiencias recogidas y presentadas por los distintos grupos de estudiantes.

Bibliografía

http://www.pesacentroamerica.org/biblioteca/conceptos%20pdf.pdf.

http://www.iica.int/Esp/conocimiento/actualidad/Documentos Seguridad Alimentaria.

ftp://ftp.fao.org/es/esa/policybriefs/pb_02_es.pdf.

http://www.fao.org/docrep/013/i1683s/i1683s00.htm.  El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo 2010.  La inseguridad alimentaria en crisis prolongadas.

http://www.fao.org/news/story/es/item/36207/icode.

Documentos de la Cumbre Mundial sobre Seguridad Alimentaria.   Roma, Octubre de 2009.


NOTAS:


[1] FAO: Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.

[2] Inseguridad alimentaria crónica: es la asociada a problemas de pobreza continua o estructural y a bajos ingresos,

[3] Inseguridad alimentaria transitoria: que supone períodos de presión intensificada debido a desastres naturales, crisis económica o conflicto

[4] En 1981 el economista indio y premio Nobel Amartya Sen publica el libro Poverty and Famines (Hambruna y pobreza) en el que analiza varias de las hambrunas más importantes de este siglo y llega a la conclusión de que la hambruna no es causada generalmente por la falta de alimentos, sino por la incapacidad de algunos sectores sociales de acceder a ella, sea produciéndola o adquiriéndola. El enfoque de Sen concentra el problema del hambre en la incapacidad para conseguir comida mediante su compra, comercio o cambio de otros productos, del trabajo propio o los derechos concedidos por el Estado, por ejemplo subsidios. El problema del hambre se centra, pues, en la capacidad de acceso al alimento y no en la existencia del mismo.

[5] Instituto Interamericano de cooperación para la Agricultura, creado en 1942.

[6] IIPA: The International Intellectual Property Alliance (Alianza Internacional de la propiedad intelectual, creada en 1984).

[7] “…se dispone la unificación y coordinación a partir de la sanción de la presente ley, de todos los programas vigentes, financiados con fondos nacionales en todo el territorio nacional destinados a este efecto, a los fines de evitar la superposición de partidas dinerarias presupuestarias que quedarán afectadas al cumplimiento de esta ley, cuyo objetivo es desterrar la desnutrición en todo el territorio nacional…”, Ley Nº 25.724, Artículo 12.

[8] “…dentro de los municipios que se encuentran vinculados (con Organismos Nacionales) en su mayoría lo están con un solo organismo, que en el 25 % de los casos es Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), dada su trayectoria y fuerte presencia en el territorio nacional. Se señalan especialmente los programas Prohuerta y Cambio Rural. En el 22 % de los casos se señala al Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, especialmente a través del programa Redes, de apoyo a micro emprendimientos productivos…”, Altschuler, B. “Situación actual de los municipios argentinos en cuanto al desarrollo económico local y la economía social”, en Foro Federal de Investigadores y docentes, 2004, pg 108.

[9] José Graciano de Silva Tiene 61 años de edad, es licenciado en Agronomía y Master en Economía y Sociología Rural por la Universidad de San Pablo (USP), y Doctor en Ciencias Económicas por la Universidad Estatal de Campinas (UNICAMP). Además, realizó dos post doctorados, uno sobre Estudios Latinoamericanos en University College of London) y otro en Estudios Ambientales en la Universidad de California, Santa Cruz.  Desde el año 2006 ocupa el cargo de Subdirector General de la FAO y Representante Regional para América Latina y el Caribe.Graziano da Silva es el candidato de Brasil, presentado por el Presidente Luiz Inacio Lula da Silva y la Presidenta Electa Dilma Rousseff, para ocupar el cargo de Director General de FAO.

[10]Frei Betto asesor especial del presidente (Luiz Inacio) Lula (da Silva) para la movilización social del Programa Hambre Cero en Brasil,


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